VALLISOLETANIAS

 Lo siento mucho. Voy a empezar destripando el libro. De principio a final. Lo más jugoso: tenéis que comprarlo si realmente queréis saber de qué va. Empezar por las solapas. Yo empecé mirando el significado en el diccionario de la RAE. El que consulto de forma digital a la mano de cualquiera. No lo hagáis. Esta vez mi método no vale para nada. La infografía ya la tienes: Índice Onomástico. Si no sientes amor por una ciudad, no eres capaza de recorrerla mentalmente, no la has vivido, no la sientes,… Déjalo. Yo te lo sigo recomendando. Descubrirás en cada página, en cada nueva lectura: algo nuevo. José Fernando Peláez no te engaña en ningún momento. Sí reconozco que no soy objetivo. Me enseñó donde se toma el mejor negroni de Valladolid. Me ha firmado su libro YA ESTOY ESCRITO. Además en GENERACIÓN NEGRONI me da, sobradamente la METODOLOGÍA de la escritura de las COLUMNAS… Pude charlar con él. Ya me tiene ganado. Totalmente. Yo soy vallisoletano consorte. Padre de vallisoletanas. Quise ser como el Peláez en adjunto primero de Pucela. Quizás después de varios lustros igual lo logro. Pero, creo, que no me hace falta. Ya sé que tengo la excusa perfecta. Un poco de vagancia y mediocridad. Para eso tengo a estos ladrones de ideas. En mi pequeña biblioteca, con mis libros. En mis paseos. Con mi imaginación al asalto. Suficiente.

Empieza por el final: el hogar. Sus amigos te explican lo de su escritura, Rafael Vega puede ser un ejemplo.

Como os he engañado suficiente. O la IA es capaz de realizar mis reseñas atípicas. Ya os digo que paséis por el Índice. Cerca de sesenta entradas. Cuando él empieza a salir de chateo estoy a punto de descubrir las responsabilidades que él narra con su hija. Descubro que tenemos amigos muy comunes en el Campillo. Veo que mi originalidad o mi sentido de querer ser único convergen, en varios puntos con el Peláez. Me agrada, me gusta, me siento parte de una misma tribu; las misma cuadrilla de chatos, vinos, txikitos; de bodega, de sociedad,… No coincido con los mejores lechazos, o sí. Tampoco coincidimos en los bares, en las canciones, en las bebidas, en esos amigos de toda la vida. O sí. Arranco a esa ciudad que él me presenta. Yo también la he pateado. Como mi refugio de un exiliado, un apátrida. Y soy capaza de ver, estar a su lado en cada una de las páginas de Valisoletanías.

Gracias, amigo Peláez. Y lo mejor. Parece que seguirán otras.

Os quiero decir, también, para no faltar a la verdad. No tengo nada claro lo que es una columna. Un artículo de opinión. Un pequeño cuento. Una crítica literaria. Un cuento, un minicuento. Un ensayo. Un mini ensayo. Una crítica literaria, una reseña…

A mí me gusta juntar letras. Y tener la sensación de estar de tertulia con mi amigo Manilo. Degustando nuestras primeras bravas con un vino. Descubrimos que era clarete de Cigales. De los otros tintos nunca nos quiso decir el vinatero su origen. Descubrimos que tenía pellejos de Peñafiel. Su mujer, nos decía, por lo bajo. A vosotros, siempre, os saca de unas cubas de Valbuena… Reconozco, nunca he sido buen catador. O me gusta o no me gusta. Y si voy con un bue amigo, siempre, me gusta…Ya sabéis lo de la confianza: se tiene o no se tiene, se gana o no se gana, y cuando se pierde…

De los deportes, de la política, de más lecturas… Ahí sí que me planto. Igual que de las vidas profesionales… Reconozco que como buen introvertido. Siempre me he escondido con el disfraz de lo contrario… Siempre he tenido la suerte de rodearme de los mejores. Por lo tanto, yo no soy el bueno… Además lo aderezo con Confianza y esa Amistad que sólo se exige al Amigo .