LA SUERTE DEL ENANO – César Pérez Gellida -

¿Hasta dónde saltan las ratas? ¿Y los buitres olisquean la carroña? Estoy oyendo, o me me imagino “manifas” de luchadores contra el deterioro del medioambiente. No más contaminaciones, ni lumínicas ni acústicas ni las madre que las parió.

Me acabo de terminar el libro. Esta vez no puedo hablar de pagar precios, ni librería donde he ido. Ya me han convencido de tener “una lista de bodas”; pero de regalos o caprichos. Y conmigo lo tienen muy fácil. Me río cuando empiecen a comprobar cómo lo seguimos haciendo para almacenar… pero esa será otra historia.

Comienzo la construcción del rompecabezas. Mala idea la de ponerme a pensar. Esta vez parece una premonición. Pero sí ya tengo una plataforma. En mi negociación me la han puesto “gratis” a la renovación anual a la que someto a la tecnológica de comunicación y tecnología de turno. Y me he zampado algo moderno de Perrry Maeson. Y total True Detective. Y va y este sale con “guaperas” incluido. Y además con firma de desarrollo de trama.

Más errores: leo reseñas del libro y entrevista de Gellida. Sin ni siquiera haber ojeado el libro. Encima con las historias del dos por uno. O son de la misma cuadra como cuando iba a las carreras y el dueño presentaba dos caballos en el mismo premio. Hacían carrera de cuadra. En fin, no he caído. Miento, ya me tragué la Trilogía del Baztán. A medias, vino también de regalo el año pasado

Curioso el tiempo. Empieza un 16 de mayo. Pero se va para atrás. Rezuma “gellidismo” en vena. ¿Se puede seguir sin conocer la obra anterior del autor? Pues sí. Pero no sé si se disfrutará igual. Recorrer la capital del universo es un arte. Ver refranes y dichos una delicia. Encontrarte con pintadas conocidas detalles de buen anfitrión. Los recursos literarios cuando los casos hay que informarlos o pasárselos al juez, siempre nos mantienen en el ritmo de la lectura. Y si bien esta vez no tenemos listados de personajes. Los auténticos los reconocemos a cada momento. Hasta los cameos a lo Alfred Hitchcock. A ver si tengo suerte y me lo encuentro y nos tomamos unas rondas.

Y claro, no me va a faltar mi ensayo psicológico; o enseñanzas de vida de alguno de los personajes. Epicúreos o estoicos. Menos mal que soy futbolero para no liarme con algún personaje. Y saber cómo se llama un célebre delantero Uruguayo. Y el vino Mauro con algo más que vino y también centrocampista esta ves brasileño.

 Pues nada veinte capítulos con la Nota del autor. Me podía quedar con uno.

 Idiotas. Será porque me identifico o yo también lo soy.

Cuatro motivos. Quizás con ellos y algunos. Seguimos al gran maestre. Lo conocemos. Cuando lo vemos por la calle. Un saludo sin aspavientos: no hay que abusar, o quedar o pasar por pedante o cursi. Aunque vaya con perro y buena compañía. Lo poco se ve que agrada. Igual algo más cansa.

 Pim, pam, pum.

 Y se acabó.

Nooo…. Sigo saboreando… Mis subrayados…

Y niego que tenga una infografía…. ¿o si ?

 Por ahí algunos enlaces de alguien que es mejor que yo.

Como reseñador atípico empecé a recopilar antes de. Mi amigo Manilo y mi terapeuta me dieron permiso. Esta vez iba a ser diferente la preparación. Como no quiero hacer publicidad gratuita tan solo iniciales. Perrry Maeson muchas versiones..¿benchmarking ?

Unas cifras mágicas que le escucho: 25.000; 30.000 las cifras mágicas.

Infografía.

Cuántos casos lleva Sara. Desde las funerarias. Muertes, robos. Termino mi rompecabezas. No me sobra ni falta ninguna pieza. Y aunque sea daltónico (que es cierto) un gellidista tiene olfato otro sentido gellidista; y aunque minúscula en la mitad de un cielo o un campo de hierba sabemos donde encaja. Parece fácil como el posible desenlace. Paciencia, calma. El desarrollo final es una sorpresa. Pero es eso: el final gellidista. Y no por inesperado menos espectacular. Pues eso hay que leerlo. TODO GELLIDA.

Sinopsis

La preparación

La preparación 2

¿Criminal perfecto? Entrevista en la SER

Reseña, por Montse Martín

Entrevista por María Ramos de Castro en CyLTV

Reseña del novelista Miguel Cornejo

Lo siento pero cada uno tiene su corazoncito. Y cuando me he quedado relajado alguien me quiere entender. Escucho estos sones que aunque no sean del Zero Café como si lo fuesen o me lo imagino