LA LOCA DE LA CASA de Rosa Montero

Iba por no sé cuántas páginas de otros libros. Vamos, miento. Acababa de terminar la biografía de Lenin. Sería por el centenario terminado de la revolución rusa. Y ahora voy a leer o releer el libro de referencia.

En él parece que viene una pequeña biografía de la escritora. Y algo más. Sobre escritores. Por qué se escribe, profesiones necesidades. Buenos y malos, otras biografías, los críticos.

La realidad y la importancia de la comunicación: el ejemplo del loro, el niño que no entendía pero hablaba raro, era sordo. El ejemplo del mono que sabía el lenguaje de los signos y pedía ayuda en el zoológico.

¿Dónde pasó su hermana esos tres días desaparecida?

Aparece varias veces la historia de su amor M. creo que tres en concreto. Hasta que se lía con su hermana Martina.

Voy indagando en cada capítulo con las historias y biografías de escritores y amigos. Recurre a Pilar Miró para ver, quizás las costuras y recuerdos.

Pero llego a la última página. Sí dice la autora los datos escritos como un ensayo son ciertos; pero su biografía no. Ahí es donde la imaginación y los sueños nos hacen un guiño a los lectores.

Me voy a quedar con la última historia de Julia y la hermana portera. Que dice que le cuentan que le contaron que le habían contado; o una amiga de una amiga o un familiar. Salir de un monasterio de clausura para ver desde el exterior el lugar donde una persona lleva encerrada tantos años. Un guiño a la vida o quizás la metáfora del escritor que cuando escribe y ha terminado su obra le gustaría salir a ese balcón y ver dónde ha estado encerrado tantos años. Cómo es o ha sido su obra cómo ha sido percibida por el lector, los críticos; o por aquellos que de una forma u otra han salido reflejados en sus líneas de forma indirecta o con otros nombres. En definitiva, la imaginación, los sueños. Lo vi, lo leí, lo estudié, me lo contaron. O simplemente me lo he inventado.

Me voy a quedar con aquella pregunta tan martilleante en mis sienes: si tuvieras que elegir entre quedarte sin escribir o sin poder leer. Sería el juego de los sueños que a muchos autores les repatea. Y digo y no es mío todo gran lector es un escritor frustrado. O también como los críticos: enfundar una excusa de mediocre, con saña para los malditos ladrones de ideas.

Entrevista de Fernando Aramburu a Rosa Montero

NOTA 1: Hipersensibles, el artículo de Rosa Montero