KHÏMERA

Cada vez he querido sorprenderme con una nueva lectura del autor. Con éste que hace el cuarto, pero que para mí es el séptimo me he quedado largo rato intentando descifrar lo que para mí ha supuesto la novela que he acabado de leer. Siempre había pensado en escritos policíacos, misterio, calidad de escritura, música, refranes, los paseos por mi ciudad o el resto de ciudades o lugares del mundo; ensayos sobre la conducta humana, algo de tecnología. Pero, joder, joder. Va el tío y me da el salto a la ciencia-ficción.

Nunca me había sentido atraído por ese género. Cuando había dado un vistazo al prólogo de Norberto, casi lo dejo recién estrenado. Era lo que tenía para estos días. Solo me queda pensar en Aldous Huxley y su Mundo Feliz.

Pues bien, como la canción, pero más: también me queda el recuerdo de la novela que me acabo de zampar. Algo más que un vistazo al futuro. Pone el dedo en la llaga. Cuando intentamos explicar que el ser humano es imprevisible, se nos antojan toda una serie de instrumentos que tratarán de imponernos una manipulación tal que se nos pueda manejar al libre albedrío de unos pocos. Sí utilizaremos la ciencia y la tecnología para construir unos cerebros totalmente domesticados. Sí seleccionado, incluso los recuerdos. César comienza, él nos lo dice, con una leyenda antigua. Utiliza con maestría los recursos literarios que cree convenientes para que pensemos dónde nos encontramos y dónde queremos llegar. Sí nos habla de un nuevo orden. Sí nos deja lo que ya sabemos de las distintas organizaciones, sectas; cuyo único objetivo es el control mundial por medio del poder: dinero y recursos. Y por supuesto el control militar que todo esto va desencadenado. Ya nos dice claramente las consecuencias de los fatales desenlaces. Surgen las nuevas clases, las castas, los engendros, duendes, consecuencias de las manipulaciones genéticas del armamento y sus consecuencias selectivas para acabar con los que sobran y las amenazas para el contrario. Sí ya pone el nuevo ORDEN MUNDIAL. Ya se crea la nueva gobernanza, que nada tiene que ver con la democracia actual que conocemos.

En fin, pero como nada es lo que parece el autor con su habitual maestría va poniendo personajes cuyo pensamiento tratará de enmendar un futuro incierto. Incluso el propio título (ver en el diccionario las definiciones de quimera), los comandos, las estaciones, nos van dejando esos ensayos tan lúcidos que César, en algunos capítulos nos deja con su maestría habitual.

Seremos combatientes o agentes en un futuro. Parece que la obra empezó en un junio de 2014, y a mí me ha tocado saborearla tres años más tarde. En fin.

Sí amigo César. He pagado los 9,95 euros pertinentes. Como siempre una primera edición en este caso Debolsillo. Y con tu estampada dedicatoria de la Feria del Libro de Valladolid.

Y como siempre unos numeritos, que es lo mío. No me hagas, espero, que te desglose una analítica financiera de los euros.

Unas 542 páginas tiene el libro que he terminado. Amén del prólogo, los personajes traducidos a intérpretes, mapas del escenario geoestratégico; y la nota del autor: cuatro movimientos y un rondo final. Donde se encajan los que yo llamo 26 capítulos. A mí el más me ha gustado es el titulado Benjamín Harding, seguramente por la estratificación social que pone de manifiesto en el mismo. Para el personaje y por no coincidir con el autor, ni ir a los malos malísimos que también dice el autor en sus intervenciones nos gustan a sus lectores para llamarnos, en plan cariñosos, más sádicos y malos que él, me decanto por un débil duende hija de protagonista. Seguramente como dice mi amigo Manilo que me estoy convirtiendo en un blandengue soñador. Que cree en las películas de Disney y no el mundo real. Allí donde la gallina y los huevos no salen del mismo cesto. El poder se entrelaza con la plutocracia sin saber quién genera a quién. Y donde los burócratas se disfrazan de defensores de lo público cuando en realidad solo ven sus bolsillos y entremezclan corrupción con ideologías y dictaduras que ya no tienen calificativo. A lo que yo tengo que clarificar a Manilo que no piense tanto en ensayos sociológicos ni discursitos patrióticos. La vida es un cuento, o un libro. Y aquí hablamos de una gran novela y sus personajes, nada más y nada menos. Y por supuesto de un gran autor con mucho talento. Y además, ya, un gran amigo.

Salud

NOTA 1: Una reseña, tan completa, que me siento insignificante con la mía.

NOTA 2: Otra reseña