El Quijote es una escuela de humanidad.

Seguramente algunos autores dejan por sus palabras, también un arte al que seguir.

Julia Navarro puede ser el caso.

Julia Navarro sigue cautivando a miles de lectores. Sabe bien lo que es ser un auténtico fenómeno de ventas con las ocho novelas que ha publicado hasta la fecha: La hermandad de la Sábana Santa; La Biblia de barro; La sangre de los inocentes; Dime quién soy, de la que además se ha producido una ambiciosa serie; Dispara, yo ya estoy muerto; Historia de un canalla; Tú no matarás y De ninguna parte.

«escribir es una forma de viajar a lo más recóndito del ser humano, una forma de intentar comprender por qué somos cómo somos, por qué hacemos las cosas que hacemos… Y no para justificarlas, ni mucho menos, pero sí a veces para explicar el por qué en determinadas ocasiones la vida a uno le lleva por un camino que, a lo mejor, no era el que quería o, tal vez, no es el que habría elegido»

En El Quijote y en Shakespeare está todo. Es decir, toda la esencia del ser humano, todo lo bueno, todo lo malo, todo te lo vas a encontrar. El Quijote para mí es imprescindible. Es mi libro de compañía. Acostumbro a releer sus páginas y siempre encuentro algo nuevo, una reflexión… Abro por una página y leo a lo mejor diez, otro día abro por otra página, otro capítulo, ya te digo que para mí es un libro de compañía. El Quijote es una escuela de humanidad.

En mis novelas hablo de todo lo que tiene que ver con la condición humana. Escribir novelas es hacer un viaje a lo más profundo del ser humano y yo lo que intento es viajar a esas profundidades. Descubrir, en la medida de lo posible, todos los claroscuros. El hombre está hecho de muchos materiales distintos y desde el principio de los tiempos todos albergamos en nosotros amor y odio, generosidad y avaricia, ira y piedad… es decir, somos un compendio de muchas cosas y yo lo que intento es hacer ese viaje a esa parte profunda que se enseña menos, pero que son los contrastes que todos los seres humanos tenemos dentro.

Para mí, sí. Cuando abres un libro no sabes dónde te va a llevar, vas a conocer formas distintas de pensar, vas a conocer otros lugares, otros valores, otros paradigmas… nunca sabes, cuando empiezas a leer un libro, dónde llegarás. Eso siempre me interesa.