Javier Gomá en la Biblioteca

 

Corría el atardecer y con puntualidad exquisita aparecen en escena tanto don Javier Gomá como don Jesús Marchamalo. Los que somos simples aficionados intentamos llegar con antelación suficiente para situarnos en una posición adecuada y no molestar. Me reconforta la sala. Distingo el esfuerzo de las personas que han gestionado la correcta preparación del evento. Denoto el problema tecnológico con el proyector general, luego señalado por el entrevistador. Me imagino las peripecias para encontrar el proyector portátil. Todo solucionado, las proyecciones en su punto.

Van emergiendo las figuras de la Fundación, su presidente, hijos, Don Ramón; seguramente alguien más en la primera fila que no conozco. Entiendo que es la élite cultural vallisoletana, ese núcleo, quizás, sin el cual no se mueva un mosca en los terrenos escritos y reveladores del arte en la ciudad. No voy a decir que sea un asiduo, pero sí que, al menos, siempre que yo voy la mayoría están.,

Justo detrás de mi fila se sitúa don Gustavo Martín Garzo, ante el cual hago una reverencia mental.

Comienza el acto, no tengo el gusto de conocer al presidente de la Fundación March. Si se distingue, o al menos a mí me lo parece, ese porte un tanto ególatra o vanidoso de gente de alcurnia. El lo señala en su intervención: sí les gusta saberse leídos, generadores de certezas y opiniones; en definitiva, grandes conocidos de su mundo. Quizás también del otro mundo más cotidiano.

Nos va narrado su vida, el rapto de las musas, lugares de ensueño, la ansiedad juvenil. Siempre con su cuaderno de notas.

El libro como fetiche. La cultura del libro en su biblioteca.

La vida como fuente, el libro como instrumento de la vida.

La materialización de la vida en la vocación literaria.

El objetivo de sus cuatro libros, en la construcción de su puzle, con la munición en sus cajones. Su ansiedad como soporte e la construcción del rompecabezas.

Visión global, emoción, pasión fría, las búsqueda desde las formas, la madurez, la expresión.

Ese beso a través del pañuelo, la frialdad, el blanco y negro de sus años jóvenes.

Su biblioteca en la atmósfera del mundo. A su manera: los clásicos,.. La teología como herramienta potente de su visión del todo.

El libro como herramienta de transmisión de conocimiento. El giro conceptual donde poder decir algo interminable. Decir algo interesante. El desembarco de la subjetividad, el poder fetichista. La nueva religión. Una ventana donde mirar para poder ver el mundo, sin olvidar, que lo importante es ese mundo y la vida.

La vanidad del escritor. El lento consenso de sus ideas transportadas al papel. Quizás esa búsqueda de la aceptación o la validación de sus escritos. Las costumbres. La concentración en lo importante. No tomar decisiones a la ligera. Nos concentramos con orgullo en aquello que suponga una innovación. Las lecturas solapadas: ¿por qué hay que saber de todo y estar siempre al día?

Terminan los borbotones infinitos que han saciado mi mente, mi curiosidad de persona durmiente, de consumidor, lector compulsivo; siempre en busca de respuestas a preguntas que sé de antemano no quiero que sean respondidas. Quizás, como también confiesa le ha ocurrido a él, en esa búsqueda de nodos, de referencias que nos van llevando de un escrito a otro. Y aunque no es devoto de Borges. Yo al menos sí veo esa frescura de la recopilación del saber universal. Aunque ahora, con la tecnología moderna es más sencillo que ir de biblioteca en biblioteca en busca del próximo saber.

Muy agradecido.

Los libros de la entrevista que don Jesús señala:

Aquiles en el Gineceo

Señor y perro

Mi idolatrado hijo Sisí

La hoja roja

Reseña El Norte

Un poco más de don Javier

ENTREVISTA en la publicación de su último libro titulado Necesario pero imposible. Para leerla con detenimiento: algunas de sus contundentes y aleccionadoras respuestas al sentido de la vida

“Es que mi concepto de la ejemplaridad es un ideal y los ideales son propuestas  de perfección, no descripciones de realidad.”

NOTA 1: Entrevista en JOT DOWN

“Ser inteligente es procurarse los instrumentos adecuados para un fin; ser sabio es saber escoger bien los fines”

Escurrir el bulto

“Sistemáticamente. Además como escribí ese artículo, me sirve como comodín siempre que necesito utilizarlo. Cuando me preguntan algo sobre actualidad periodística les recuerdo que soy el autor de Escurrir el bulto. Todo esto nació porque un día salía de una cena y me llamaron de la radio. El director de La Vanguardia, el director de ABC y el de Público hablaban sobre independentismo y el director del programa me preguntó mi opinión. Atravesé un instante lúcido y dije una frase que luego me sirvió para escribir el artículo: «Vosotros no queréis mi opinión, vosotros queréis mi posición». Y además les dije que dejé de hacer exámenes tipo test cuando dejé el colegio. La ley de la política es la ley del amigo-enemigo. Y está bien que sea así, eso no lo critico, admito que cada sector de la realidad siga sus propias reglas. Un partido político aspira a ocupar el poder y mantenerse en él. Y los otros partidos, a desplazar al que lo ha ocupado. Y los grupos humanos se dividen clarísimamente: el que me ayuda es amigo y el que me estorba es enemigo. Y cada grupo crea un universo sentimental, ideológico, político y social que favorece ese fin práctico. Eso, que es la ley de la política, que está bien y es normal, me parece peligroso que se extienda, como está ocurriendo particularmente en España, a esferas que no son la política. Entonces resulta que en la cultura, en la opinión, en la ciencia y en los estilos de vida lo que quieren de ti no es tu opinión sino tu posición, que rellenes A, B, C o D del multiple choice. Y yo que (aparte de mis obligaciones personales y profesionales), solo quiero ser fiel a mi propia misión literaria, ocupar una posición y, por tanto, dejarme contagiar por el amigo-enemigo, no me apetece y me aburre, y por tanto me paso el día escurriendo el bulto”

“Tiene sentido en perspectiva histórica. La figura del galileo es, en origen, solo la de una superejemplaridad que ofrece esperanza. Inicialmente incita un movimiento antisistema, pero a partir del siglo IV se convierte en una religión imperial. Pasa de ser una creencia existencial a una religión oficial de una cultura. Y cuando la religión es usada por la política tiene como objetivo la legitimación del orden y tener gratis, sin ley coactiva, la obediencia de los súbditos. ¿Qué es mejor: amenazar a tu súbdito con un castigo en caso de incumplimiento o imbuir en él una serie de ideas religiosas o patrióticas que hacen que obedezca por propia convicción, sin necesidad de coacción? Es mejor la religión: da explicaciones, alienta y se interna en tu propia conciencia. Durante mil años ese estallido social procedente del galileo, que era personalísimo y existencial, se convirtió en «cristiandad», religión cristiana, religión oficial de un Estado en pugna con otros Estados. En ese momento en teología política cuaja la visión cristiana de las cosas: la teología, la estética, la filosofía… Cuando el hombre moderno quiere ir poco a poco luchando por constituirse él en ciudadano autónomo, emancipado, se encuentra con una enorme resistencia por parte de los poderes anteriores, medievales, que pronostican el hundimiento de la civilización porque, dicen, sin Dios todo está permitido. Es decir, si no se sigue creyendo en el Dios de la teología política medieval se va a caer en el caos absoluto. Muchos apologetas del siglo XV, XVI y XVII se insisten en la fragilidad del hombre, en su consustancial corrupción, en el fracaso de lo humano necesitado de salvación… ¡en el siglo XVIII hasta las vacunas fueron condenadas! Lo querían menor de edad. Cualquier progreso del hombre emancipado de la tutela celestial se consideraba un desafío a Dios, cuyo trono se tambaleaba. Y lo que ha ocurrido es lo contrario. No es que sin Dios la anarquía y decadencia moral estén aseguradas sino al contrario: sin el Dios de la teología política, sin el Dios medieval, ha llegado la democracia, el proyecto civilizatorio de más éxito y de mayor altura moral de la historia universal.”

NOTA 2: Tetralogía de la ejemplaridad

NOTA 3: Visión culta del ciudadano. Vivir el presente pensando en el futuro pero sin olvidar nuestra historia.

NOTA 4: Dichas y desdichas de la felicidad

NOTA 5: Entrevista en INED21

NOTA 6: Filosofía como literatura conceptual

NOTA 7: Entrevista en elconfidencial: 

Si algo te enseña elevar la mirada es que no hay conquista que sea definitiva. Todo es reversible. Las cosas son contingentes por naturaleza y eso te hace tomar conciencia de la necesidad de proteger nuestros bienes, que han sido conquistados con sacrificio. Todo esfuerzo presupone la existencia de un entusiasmo, y éste de un ideal que dé un sentido que sea digno del entusiasmo colectivo.