Jope. Hacía mucho que no me sentía nostálgico. Pero leer a don Arturo (APR), me ha dejado un poso del pasado; pero con un futuro esperanzador. Y no sé por qué.

APR: 30 años de historia

Con los años he descubierto que peor que todo eso es la estupidez. La estupidez humana -española y no española- me enfurece.

Gran parte de los males de la sociedad española actual provienen no de la maldad, sino de la estupidez. Lo he dicho alguna vez. si juntas a un malvado con mil idiotas, obtienes mil y un malvados.

Pero yo soy muy prudente porque las redes sociales son muy peligrosas: por ellas fluye mucha información, pero no discriminan, no jerarquizan y no filtran. En la Red, tanto peso puede tener una opinión de Vargas Llosa como la de un analfabeto populista. De la cultura del receptor y de su capacidad de filtrar depende todo.

En un mundo como este -inculto, complejo, lleno de ruido y con muy poco criterio-, las redes sociales crean mucha confusión porque no siempre el receptor filtra adecuadamente; y, por eso, en los últimos tiempos me he vuelto más prudente. Yo antes conversaba con los tuiteros que me seguían -ahora me siguen 1.900.000- y al día siguiente leía titulares fuera de contexto en la prensa. Descontextualizada, la red social es muy peligrosa.

La información veraz ha sido sustituida por el ruido y el rumor de las redes sociales.

Igual que el turismo masivo va a matar la cultura en Europa, las redes sociales van a matar el periodismo.

Sí; el conocimiento que te dan los libros, la observación y el sentido común permiten no arreglar el mundo -que no tiene arreglo-, pero sí al menos comprender por qué ocurren las cosas. La cultura es un analgésico, no quita la causa del mal, pero ayuda a soportarlo. La cultura es la aspirina de la vida y más en tiempos turbulentos como estos.

Después, la realidad terminó imponiéndose; y descubrimos que ni seguridad ni economía boyante ni nada. que vivimos en un lugar muy peligroso, muy cambiante, en el que únicamente la cultura, el coraje, la dignidad y el valor te pueden ayudar, al menos, a soportarlo.

A mí el futuro no me preocupa, porque yo no voy a estar aquí. Que cada uno haga su trabajo y asuma su cuota de responsabilidad.

Yo he educado a mi hija para que sea culta, para que pelee, para que esté bien formada, hable muchos idiomas, conozca el mundo, tenga una gran biblioteca… He hecho bien mi trabajo. Ahora es ella la que tiene que pelear por su trabajo y por su futuro.

Hacerse mayor tiene muchos inconvenientes, pero también una gran ventaja. te va creando una saludable indiferencia. No es que sea indiferente del todo porque soy humano, tengo sentimientos, amistades, amores, odios… pero llegar a cierta edad me va distanciando. Saber que tu plazo es limitado hace que todo sea más fácil de asumir y mucho más confortable. Incluso no tienes que preocuparte ni siquiera por ahorrar porque no vas a estar aquí dentro de 30 años.

NOTA 1: Recogiendo el guante. El artículo semanal que va acorde con la entrevista, ¿o no?

NOTA 2: Los 30  de Juan Manuel de Prada