Siempre me ha parecido algo innecesario. Supone, creo, más allá de nuevos requisitos y más burocracia, una injerencia en la gestión de la empresa la gestión: en la descripción de los puestos de trabajo y en las valoraciones de los mismos, tomando el sexo como parte de análisis de los mismos; o tomar a los gestores como discriminadores profesiones, en definitiva poner en el ojo del huracán la profesionalidad de los componentes de las organizaciones. En fin.

Artículo esencial de Cuatrecasas