LOS PELIGROS DE LA ESTUPIDEZ

Pues sí a veces las lecturas sosegadas nos dan para una entrada, o quizás, cientos a continuación. Pero por algo hay que empezar.

Para no engañar a nadie voy a recurrir al diccionario para ver el significado de la palabra y no llevarnos a engaños.

1.- Torpeza notable en entender las cosas

2.- Dicho o hecho propio de un estúpido (necio, falto de inteligencia; estupefacto: atónito, pasmado, alelado, absorto, distraído.)

Empieza haciendo referencia a la obra: Allegro ma non troppo- Carlo Maria Cipolla-

“muy quemado tenía que estar el pobre y con razón, porque la necedad humana es insondable y letal”

Cinco leyes fundamentales de la estupidez:

  • Primera, siempre subestimamos la cantidad de estúpidos que hay en el mundo
  • Segunda, la estupidez es una cualidad independiente de cualquier otra, no está asociada ni al dinero que se tenga o a la clase social o a la educación recibida, los estúpidos lo son de manera absoluta y democrática y siempre habrá en la Tierra un determinado porcentaje de imbéciles (que siempre tenderemos a subestimar).
  • Tercera, un estúpido es alguien que causa daño a los demás sin obtener con ello ningún beneficio e incluso perjudicándose a sí mismo: y tengo la impresión de que esta ley está de rabiosa actualidad en España.
  • Cuarta, por desgracia también subestimamos la inmensa capacidad de los estúpidos para hacer daño (sobre todo, añado yo, cuando a la estupidez se le suma redundantemente el fanatismo).
  • Y quinta: el estúpido es, pues, el individuo más peligroso del mundo. De hecho, los estúpidos son mucho más peligrosos que los malvados.

El cerebro idiota (Planeta), del neurocientífico británico Dean Burnett

Y resulta que del libro emerge, poderoso, el retrato robot de la esencial estupidez humana.

Un fenómeno que recibe el nombre de efecto Dunning-Kruger, por el nombre de los investigadores de la universidad norteamericana de Cornell.

  • Hicieron que una serie de sujetos contestaran unos test de inteligencia y además les pidieron que valoraran lo bien que les había salido la prueba. Pues bien, quienes sacaban malas notas casi siempre pensaban que lo habían hecho maravillosamente bien, mientras que todos los que lo hicieron bien supusieron que lo habían hecho peor. De lo que los investigadores dedujeron que los menos inteligentes no sólo eran más tontos, sino que además carecían de la capacidad de reconocer que algo se les daba mal.
  • Los necios lo son en toda su redondez y sin descanso.

Estudios, incluyendo los realizados por Penrod y Custer:

  • La credibilidad de los testigos durante los juicios, han demostrado que todos los humanos, los listos, los tontos y los mediopensionistas, tendemos a creer más en aquellas personas que hablan con mayor seguridad, aunque lo que digan sea mentira.
  • Las personas inteligentes son las más inseguras y dubitativas, mientras que las necias son las más firmes y vociferantes.
  • Nuestro cerebro idiota nos inclina a acatar las opiniones de los estúpidos, con lo cual el futuro de la especie estaría en grave peligro. A decir verdad, no sé ni cómo hemos llegado hasta aquí.

 

NOTA 1: Discordia y mediocridad por Juan Manuel De Prada