LIDERAZGO Y PERDÓN

Es curioso cómo hay conceptos que no se entienden o tergiversan. Éste es uno de los casos que puede catalogarse en ese terreno. La sumisión al otro puede llevar a confundir perdón con debilidad y el liderazgo se puede entender como concepto contrapuesto al perdón. Pues bien, el artículo nos deja una serie de claves que nos pueden hacer, o hallar, equilibrios entre ambas palabras esenciales en algunas relaciones.

  • Perdonar significaba romper el vínculo con quien te ha hecho daño. Mientras hay rencor y dolor, estás ligado al delincuente; este ha logrado su objetivo: hacerte daño y que ese daño permanezca. Por el contrario, si perdonas, te liberas de esa persona para siempre. El vínculo desaparece y eres totalmente libre.
  • Perdonar no necesariamente significa reconciliarse con la persona que te ha hecho daño, hacerse su amigo o establecer una relación. No. En absoluto. Perdonar no entraña relación. Este aspecto es muy importante.
  • Perdonar no necesariamente significa reconciliarse con la persona que te ha hecho daño, hacerse su amigo o establecer una relación. No. En absoluto. Perdonar no entraña relación. Este aspecto es muy importante.
  • Perdonar es apagar, para siempre, la ira interior.
  • Lo mismo puede aplicarse a uno mismo. Haciendo una analogía, si no nos perdonamos a nosotros mismos, tampoco nos desembarazamos del vínculo con los hechos o errores cometidos, sean estos cuales sean. Y reincidimos en nuestros errores. Perdonarse es romper el ­vínculo con el propio pasado que deseamos desdeñar. No puede liderarse la propia vida si no nos perdonamos cualquier cosa que haga que la angustia no se esfume.
  • ¡Cuántos líderes y superiores gestionan a sus subordinados desde la rabia, la ira, el sometimiento y la negatividad!
  • Los grandes líderes son gente que sabe liberarse de culpas y agravios. El liderazgo solo es posible, respecto a los demás y a la propia vida, cuando uno puede mirar hacia el futuro con la experiencia, pero sin la ira del pasado.