LIMITACIONES AL EFECTIVO

En este artículo se nos viene a decir que el gobierno quiere limitar, por ley, los pagos en efectivo. Pasando de los 2.500 euros actuales a los mil. Parece que la reducción del déficit una vez más tiene que venir por el aumento de la recaudación. Estas restricciones solamente afectan a los movimientos entre empresas o profesionales. ¿Es la realidad, la lucha contra el fraude, la solución a nuestros males?

Pienso que esta medida, amén de lo que oficialmente se diga, tiene dos objetivos fundamentales. Control de todas las operaciones comerciales, por un lado, y que sean las entidades financieras las encargadas de llevar a cabo el citado control. De esta manera se consigue que todos ganemos: las entidades bancarias podrán cobrar sus comisiones adecuadamente.  Al no existir dinero físico solamente ellas ejercerán de dominadoras de los intercambios monetarios. Y los estados podrán aplicar sus impuestos con un guardián al que lógicamente legislarán, pero no tendrán más que dar a la tecla o exigirle la información correspondiente.

Alguien me pregunta: eso del con IVA o sin IVA se va a terminar. Siempre digo lo mismo y me repito. Esa trampa es solo un mínimo de lo que se esconde detrás de la maraña. Lo magro está en las bases. Un señor que no declara una factura de 100 euros, no solamente no declara o cobra el 21% de IVA al usuario final. Es que a su vez puede enmascarar un 30% en el IRPF o el tipo correspondiente en el IS. Amén de la correspondiente cadena que se origina en transacciones: vendo sin IVA, compro sin IVA; pago a los trabajadores de aquella manera. Al acabar con lo de aquella manera, muerto el perro se acabó la rabia.

Me dicen los malos, malísimos, que volveríamos al trueque. Ahora otros me preguntan que tiene esto que ver con la puesta en escena de las nuevas monedas que alguien quiere crear. Nada, todo está inventado. Estamos en un mundo de pícaros. Mientras las instituciones ven al ciudadano como un defraudador de impuestos, en potencia. Otras instituciones ven a la principal o central, como un corsé que no les deja gastar a su gusto. Pues para eso se inventan una moneda local, para evitar el control de su deuda y su gasto. Porque ya me contarán para qué se quiere una nueva moneda si hay que fijar tipos de cambio con la de uso general. ¿Para potenciar las economías locales?, ¿y quién va controlar, por ejemplos, los precios, y la masa monetaria?

En fin, la sensación que me queda, siempre es la misma. Cortapisas a la libertad del ciudadano, intervención estatal dentro las actividades comerciales para imponer los impuestos correspondientes y limitar el derecho de propiedad; y por último la imposibilidad de garantizar un sistema jurídico, independiente, con leyes claras que permitan de forma ordena el mantenimiento de un sistema de sociedad donde predomine el individuo como máximo responsable de sus actos. Es una utopía. Claro. Pero quién me garantiza que siendo otros los que toman decisiones por mí, miran, realmente por mis intereses o necesidades. Por mucho que se disfrace de democracia representativa.

¡¡Uff!! Me he metido en harinas de otro costal. Solamente quería hablar del dinero en efectivo y los motivos de la lucha por su desaparición, ¡eh!, no se os olvide.