LA LLAVE DE LA TAIFA. HISTORIA MERIDIONAL.

El libro me llega en formato digital enviado por el autor. Con el cual he contactado por Twitter. No sabía si en este verano caluroso lo iba a dar un vistazo. Estaba terminando El agente secreto de Conrad. No tenía claro mi estado de ánimo para la siguiente lectura.

Pues bien acabo de terminarlo. Empieza como si fuera una historia policiaca. Un asesinato incluido de empresario de multinacional del mundo de la construcción. Error. A medida que la obra se desarrolla no es más que un pretexto o recurso literario del autor. Quizás nos quisiera dar una especie de intriga para conocer a los culpables. Rápidamente nos va a ir sumergiendo en la realidad de la novela, su novela. En mi opinión un pequeño ensayo novelado. O una realidad, o un ajuste de cuentas, o una autobiografía; o simplemente relatos históricos con cambios de personajes.

La trama va dando saltos en función de los personajes con sus historias correspondientes. Nos habla de las corporaciones multinacionales sujetas al capitalismo de amiguetes. Las que se acogen como garrapatas al presupuesto público en cada uno de sus estamentos: locales, provinciales, autonómicos, estatales, internacionales; y demás chiringuitos creados al efecto de repartir prebendas.

Va colocando, poco a poco a toda la jerarquía social en el entramado. Desde la Iglesia, con sus buenos y sus malos. Pasa por el poder financiero que no se distingue muy bien si va ligado al político, o viceversa. La policía. Los jueces. Los periodistas. El mundo marginal: sus sostenes, sus capos, los parias, el mundo de la droga. El alma intelectual que con las madres nos tendría que dar salida a esta sociedad que parece que desde el 2009, con la crisis, se nos está desmadrando. También surge por ahí mi personaje favorito: ese profesor universitario que nos desgrana su visión de la Economía (tengo la impresión que es su yo o nuestro yo que nos hubiera gustado ser, o a donde queremos llegar).

Manuel, al final, creo, se nos desnuda. Nos muestra su alma. Nos da solución a todos los misterios incluida su propia vida: pasado, presente y quizás futuro. Él nos da sus referentes. A mí mientras leía me venían a la mente aquellas obras de Jesús Cacho sobre el magnate de la época con Asalto al Poder, y algunas más. También cuando se habla de los tinglados financieros de blanqueo de capitales me parece recordar la obra de Pérez- Reverte la Reina del Sur, sacando sus dineros por medio de esos despachos maravillosos, con testaferros, cuentas numeradas, giros y más giros de las sociedades con entramados que acaban, ¡cómo no! En las manos de los de siempre, o mejor dicho, los mismos. Me siento como un perdedor al ver mi propia experiencia en preparación de concursos públicos: capacitaciones técnicas, ajustes presupuestarios, capacitación económica; y efectivamente, los amaños, los recursos que no prosperan. ¡Cuánta ingenuidad!

También nos enumera aquellos autores literarios que le sirven de referencia. La obra nos va dejando citas. Aquí soy poco original y reconozco que me he levantado unas cuantas veces para echar un vistazo a la obra cumbre de Don Miguel Cervantes. Por más que se vaya al de Avellaneda.

La obra me ha dejado una pizca de amargura y desánimo. ¿Me ha gustado? Se lee, pero tengo la sensación de que busca, no sé si desahogo o revancha; o simplemente como dice el autor una expresión de un pensamiento escondido que le gustaría aportar, no sé si con Marina, o simplemente para futuros lectores. Pero creo que su esfuerzo que reconozco en la obra está bien aprovechado. ¡Enhorabuena!

Como hay mejores reseñas de la obra que la mía os señalo: Para más información de la obra y el autor os dejo esta buena reseña

Y por supuesto ahí está la red, para bien o para mal, con sus libertades y sus peajes fuente inagotable de información. Saber coger el grano o la paja, educarte o adoctrinarte. Amigo para eso tenemos que asumir nuestra propia responsabilidad. No nos quejemos si nuestro referente falla, quizás no sea su culpa, sino la nuestra, que pensábamos que la comodidad o lo que llaman zona de confort era inamovible. Y amigo se movía tan poco a poco que cuando nos hemos dado cuenta, un día, no está donde creíamos. Y nos cuesta encontrarla otra vez. Pero sigue existiendo. No pensemos que nos la roban. ¡No! Se mueve y hay que seguirla o perseguirla.