ESPAÑA, LAS CCAA Y HACIENDA

Qué pena, me ha faltado añadir al título: LA POLÍTICA. Lo siento, me tengo que repetir en los dichos que habitualmente cito: “consejos vendo que para mí no tengo” y “disparar con pólvora de rey”.

Estamos acudiendo a la puesta de largo de la vigente legislatura. No sabemos ni qué gobierno tendremos ni siquiera lo que realmente quieren hacer. Lo siento, tengo una edad, y como siempre la realidad es muy pesada y por mucho que recurramos a la Historia, como se suele decir: con las cosas de comer no se juega. Y nos encontramos con que las arcas están vacías, o casi. Y los políticos que llegan, aunque no lo reconozcan se topan de bruces con que tienen que mirar a sus cajas y empezar a tomar decisiones. Y no es lo mismo, predicar que dar grano.  Y por supuesto no es lo mismo tener que cumplir una agenda oficial, que salir de “manifa” en “manifa”; hasta que la tele me acompañe.

Y al final hay que rendir cuentas. Por supuesto que no todas las autonomías son iguales: las forales por un lado y el resto por otro. Excepto si tienes gobiernos diferentes al central o nacionalistas beligerantes. Como bien sabemos se mezcla todo.

Pero para mí es tan sencillo como distinguir entre el afán de poder como la asunción de responsabilidades. Si no tengo responsabilidad puedo pedir hasta las famosas deudas históricas. Pero si llego, ya me están discriminado porque no son de los míos; se acaba la solidaridad, la hermandad; o la madre que nos parió.

Resulta que aquí no se ha cumplido con Europa y se quiere que los entes que no dependan del Estado, cumplan a rajatabla o riesgo de sanción. Vamos: la boquita pequeña. Y luego hablan de ajustes.

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