EL KINDLEBERGER”

Gracias a los amigos de SINTETIA y Maite Inglés me vienen a la mente los recuerdos del curso 81/82. Sí amigos ahí esta. Me acerco a mi estantería:

kindleberger

ECONOMÍA INTERNACIONAL

-BIBLIOTECA DE CIENCIAS SOCIALES- AGUILAR- séptima edición- tercera reimpresión- 1979

Parece que fue ayer. Y como dice la canción: “…solo me queda el recuerdo…”. Destaco de aquellos momentos la sencillez en la lectura de algunos conceptos: veo los subrayados, el comercio internacional, la balanza de pagos, el tipo de cambio, equilibrios. Relaciones entre equilibrio interno y externo. El déficit exterior. Elementos y correcciones de los desequilibrios. Algunos gráficos.

Como bien dice la portada del libro: referente en las más prestigiosas universidades y utilización como manual de aprendizaje. 609 páginas que no dejan indiferente al alumno.

Ahora me doy cuenta cuando el profesor Cándido Peña remarca los datos más relevantes del MAESTRO-PROFESOR CHARLES P. KINDLEBERGER, de los cuales quiero recordar pueden haberme influido del estudio en su excelente libro de Economía Internacional:

Como profesor, siempre dispuesto al alumno. Sabe compaginar docencia e investigación. El dinero no lo es todo para él. Su expresión: “la simple calificación sin una indicación de dónde falla o destaca el trabajo supone una auténtica tacañería por parte del profesor”, lo pueden definir perfectamente en este sentido.

Algunos de sus consejos no nos vienen mal:

  • trabajo sistemático y prolongado”

  • no ser perfeccionista, corrigiendo una y mil veces un ensayo o un artículo. Dos borradores, tres a lo sumo, son suficientes”

  • aceptar dinero, pero evitar buscarlo o contribuir con tiempo y dedicación excesivos solamente porque una colaboración esté bien pagada” (principio de la decencia)

  • honradez a la hora de escribir cartas de recomendación, críticas de libros y citas de autores “ (principio de la decencia)

  • ensanchar horizontes” (“Hacer la crítica o recensión de cuántos libros se nos pida, a menos que existan razones de peso para lo contrario… Esta tarea forma parte de los deberes de la profesión y sirve además de disciplina, pues obliga a ensanchar horizontes…”

Remarcar un concepto como: “tener una mente abierta permite aprender de los demás y facilita el avance científico, incluso en campos tan soberbios y autosuficientes como el económico”. Nos deja bien a las claras el concepto social de la economía y no perdernos en dogmas teorizantes que puedan encubrir una realidad que cambia, día a día, en función del comportamiento de los individuos y agentes económicos. Así deja de manifiesto: “el libre comercio es, básicamente, bueno, y algo que no siempre hemos sabido aplicarnos a nosotros mismos: que este principio también es válido para el mundo de las ideas”.

Finalizamos con estas conclusiones:

  • una filosofía de vida que se ha basado en la honradez y en la entrega, bien dosificada (aislarse los viernes, rápido pero imperfecto…), a su vocación y a los demás

Y si bien:

  • La economía enseña a competir, y con demasiada frecuencia pone en práctica esa competencia disfuncionalmente. En cierta universidad (no en el MIT) se decía que, antes de los exámenes, los alumnos colocaban mal los libros de las listas de lectura, a propósito, con el fin de monopolizar los beneficios. Triste situación si fuera cierta. El aprendizaje y la enseñanza son tareas de colaboración en todos los planos, entre los estudiantes, entre los profesores, entre los profesores y los estudiantes y, en un mundo más amplio, entre los estudiosos con intereses similares, con intercambio de trabajos e ideas. La microsociología es importante. Los individuos de una sociedad dada se comportarán como sus iguales, trabajarán con ahínco si lo hacen quienes les rodean o se tomarán las cosas con calma si en tal consiste la tónica general”.

Ya sé ahora de donde viene una parte de mi comportamiento. En aquellos cursos nos reuníamos una serie de amigos, trabajábamos conjuntamente, presentábamos tareas de equipo. Descubríamos que la mejor forma de aprender era explicarla en común. No tengo más conciencia de la competencia que aquella basada en el esfuerzo de superación individual en función de la capacidad de cada uno. Y creo que no he disfrutado tanto en mi vida como tomando vinos cuando sabíamos que TODOS habíamos aprobado. Si fallaba uno, el licor estaba suspendido hasta nueva orden.

Muy agradecido. Siempre queda el recuerdo.