En este artículo de Domingo Soriano vemos una serie interesante de posibles alternativas para que las pensiones sigan siendo viables. O mucho me equivoco  o las cuestiones políticas serán la clave para la famosa sostenibilidad de las mismas.

Pero a mí me llama la atención que nunca se menciona lo que llamamos el timo piramidal. Uno entra en el sistema con unas condiciones, pero te cambian el juego según les viene en gana: aportaciones nuevas, retiradas diferentes; lo que se dice que cambia las condiciones de uso y abuso. Me gusta cuando en una de las alternativas se habla de la información obligatoria que tendríamos que recibir los usuarios periódicamente sobre nuestras aportaciones. Es decir si aportamos mensualmente unas cantidades tanto para pensiones como para sanidad, ¿ por qué no se nos dice como será nuestro futuro con estas aportaciones?

Muy sencillo iluso. No estamos en un sistema de capitalización, ni en arte ni en parte. Lo que en realidad hacemos es un sistema de reparto. Esto significa, que lo llamemos como lo llamemos estamos pagando impuestos para que financien el gasto actual. El futuro, como buen Estado de bienestar, será el Estado quien lo “garantice”.

También “me gusta” mucho el sistema igualitario de las pensiones con mezclas de ahorro privado. Es decir todos cobraríamos, al final una misma pensión asistencial. Pero claro se completaría con los posibles ahorros generados en nuestra vida laboral. Ya, voy yo y me lo creo. ¿Esto significaría una bajada de impuestos (incluidas las cotizaciones a la seguridad social actual) para que podamos ahorrar lo que uno crea conveniente?

En fin un buen artículo y análisis sobre el tema, una vez más. Pero uno que se va acercando a la edad en la que le va a tocar entrar en el sistema siente cierto vértigo. Máxime cuando ve que la famosa “voluntariedad” de la jubilación, en muchas ocasione se transforma en “prejubilaciones” forzosas por aquello de las adecuaciones de plantillas.

En fin cada uno ve el toro desde la barrera que le toca o le dejan. Pero no os quepa la menor duda que seguiremos dando guerra: mientras la salud, el tiempo y la autoridad, no nos lo impidan.

NOTA 1. Analizando el discurso político de las pensiones: qué dicen y qué significa, por D. Soriano

NOTA 2: Unas reformas que podrían ser necesarias