AMORTIZACIONES: EL OLVIDO

Cada vez que tengo que explicarlas miro, o lo intento al menos, saber el auditorio receptor que tengo al lado. Lo más sencillo, normalmente, es recurrir al PGC o bien darle un vistazo al IS. Os dejo estos enlaces que me han servido de guía para esta entrada: enlace1 y enlace2

Lo primero que dejo claro es que se trata de un concepto de coste o gasto (otros dos conceptos que a veces me cuesta explicar y que ya me llevan a la contabilidad general y a la contabilidad analítica; y entonces me pierdo y corto por lo sano). Pero que no tiene que ver nada con el concepto de tesorería y flujos de caja: cobros y pagos. Aquí alguna vez salta un experto y me condiciona con los dividendos en función con el resultado de la empresa y tal; y que como que no. Si no hay mucho “enzarce” también lo suelo dejar de lado.

Por lo tanto, queda claro que se trata, simplemente, de llevar el deterioro de los activos a la cuenta de resultados. En principio aplicaremos criterios económicos. Es decir, decidimos cómo me afecta en la generación de esos recursos la vida (ojo con este concepto) del activo que analizamos. Por lo tanto, cuidado con los temas de activos con grandes reparaciones, activos con reversión (sobre todo cuando se trate de concesiones o similares), futuros desmantelamientos, …

También quiero dejar claro que seguir criterios económicos nos puede traer consecuencias fiscales. Quiero decir que la normativa fiscal, tan maja ella, nos marca unas pautas en sus magníficas tablas. Por lo tanto, en muchas ocasiones si no queremos matar pulgas a cañonazos y las diferencias no son significativas, pues nos quedamos con ellas.

Si no queda más remedio, pues a generar diferencias temporales y los amigables impuestos diferidos. Y llevar un control exhaustivo de los mismos para saber en todo momento a qué activos hacen referencia y cuando se cancelan las diferencias.

Como estamos viendo lo fundamental de llevar una buena gestión de las amortizaciones significa llevar un control férreo de los activos. Si bien en algunos casos pensamos que son las existencias y su valoración un problema por su control, recuento, ubicación, obsolescencia y deterioro. Nos podemos encontrar con algo similar en los ACTIVOS PATRIMONIALES.

Cuántas veces hemos oído: pues actívalo que si no me fastidias la cuenta de resultaos. Los criterios (amén de los fiscales y reglas propias de cada compañía; o importes mínimos a activar en conjunto) tienen que estar acompañados de un control determinado con nombres y apellidos, o departamentos; que nos permitan los inventarios de activos periódicos. Diciéndonos que siguen cumpliendo las funciones para la que fueron adquiridos. Mucha atención con las altas de activos que suponen sustituciones por deterioro de otro. ¡Hay que dar de baja los sustituidos! También mucho cuidado con las existencias que en un momento determinado pasan a ser activos. Atención a los activos que pasan a ser Activos puestos para la venta. También no nos olvidemos de los Activos en Curso. Los hay muy dados a dejarlo ahí porque si se activan me tocan la cuenta de resultados.

Como vemos son otra parte de la gestión de la empresa y hay que asignar responsabilidades no nos llevemos sorpresas.