El autor de estas pincelas de palabras de alma y mente es: Teodoro Lara Martín, al cual, aunque lo conozco hace poco tiempo, ha tenido a bien abrirme su entereza de corazón y regalarme sus pensamientos. Por supuesto para compartir con los buenos amigos.
COLORES
Es la vida que a borbotones emerge a cada paso.
Es el ansia de llevarme todo ello gravado.
Ríos, montañas, mares, flores, cielos, cascadas,
belleza, amor, pasión, nostalgia, victorias, derrotas,
sangre derramada en abundancia.
Y con un hilo de vida quise ser aquel que antaño disfrutaba,
y solo me queda la añoranza.
LA QUEJA
Las ropas ajadas,
los ojos al techo,
las manos muy abiertas,
los pasos inciertos.
Fumaba compulsiva
por los rincones de la taberna,
con un murmullo de canción de cuna
y una lágrima….quieta.
Caminaba lenta
y aquellas eran apagadas velas,
era la imagen del dolor
el cubículo de la pena.
Era un inmenso caudal de tristeza.
Me la encontré volviendo,
volviendo de mis inútiles guerras
y de pronto olvidé
el alcance de mi queja.
¿Cuál era mi queja?.
Con aquella visión, tan dolorosa,
olvidé el alcance de mi queja y, además, cuál era mi queja.
CASTILLA DESPOBLADA
Vuelvo al arroyo terco,
al pinar oscuro,
a las lánguidas miradas,
a la triste sonrisa,
al tapial de las lágrimas.
¿Dónde está la vida?,
alguna paloma,
algunos pájaros negros,
la pena me puede y me desgarra.
Las estrellas se ocultan,
los vericuetos se tornan oscuros,
aullantes los perros,
negro el futuro.
Los ancianos, poco a poco, se van,
los jóvenes no se quedan,
las campanas las vendieron,
no hay tañidos,
ni bodas, ni bautizos,
solo entierros.
Mi Castilla del alma
que sola te que
ESTARÉ ESPERÁNDOTE
Un día no volveré,
pero no llores, que te oirá mi alma
y la tristeza tuya vagará conmigo, donde esté, cada mañana.
Ríe, escucha mi música,
camina por donde caminaba
y ponte mis ojos y mira la belleza que yo miraba.
Es bonito el olvido
cuando solo queda lo que se ama
y tierna la voz cuando recordamos
los besos, los abrazos al alba.
Recuerda cuando conmigo paseabas,
mi brazo en tu cintura,
tu cadera y mi cadera acompasadas,
tu belleza serena hasta en los recovecos de mi alma.
Y cuando la lluvia teja su tela de araña
y empape tu abrigo llegando a tu alma,
recuerda el fuego, el calor de nuestra casa
el amor, arropados por aquella manta.
Pero ríe, sal de casa,
toma café con tus amigas, baila,
baila como yo te pedía que bailaras,
disfruta de la música, de tu tiempo,
como si ya quedara casi nada.
Así quiero que vivas,
así quiero encontrarte mas adelante…
y cuando ya cansada, veas que todo se acaba,
sepas que estaré esperándote,
para vivir juntos las cosas bellas de la madrugada.
No llores, que te oirá mi alma.
Junto al río
Entiendo de daños oscuros,
de pájaros negros,
de desesperanzas,
de muertes e infiernos.
Lentamente desde el camino
voy segando esos recuerdos,
y los pongo nombres y apellidos,
y lo escribo,
los apilo y acarreo
a un lugar bellísimo,
entre montes, junto al río.
Allí los daré tierra,
en un hoyo profundo y seco.
Por música, lentos tañidos,
pronto serán simiente de amapolas
y de olvido
LOCO Y DESMEDIDO
Reina de mi sangre,
princesa de mis venas,
caigo de la noche oscura
con ansia de poeta.
Es que quiero tus besos todos,
tus miradas y tus violetas
y lo claro y lo oscuro,
que me elevan o me entierran.
Siento tu fragancia limpia
y se enciende mi condena,
aspiro tu aliento
y quiero morir entre tus piernas.
Preso y loco,
loco y desmedido,
así me siento, así camino,
buscándote y buscándote
cerca del desatino.
3-4-14
Gritos en la noche.
Semana Santa.
Ya viene el dolor,
la entrega y la pena,
¡ya viene!.
Los clarines callan,
redobla lento el tambor,
El apenas puede,
a duras penas…, lentamente viene.
Ni se arrullan las palomas,
ni los pájaros cantan,
ni los niños ríen,
ni los hombres….hablan,
adustos ellos,
ellas…. enlutadas,
¡algunas lágrimas!.
Íntimos gestos,
silencio, silencio, ya viene,
ya pasa.
Su desnudez pasa
y el daño
y el inmenso dolor
y la entrega y la desesperanza.
Lentamente……pasa,
¡ya se acaba!
Silencio…, silencio…,
¡¡el silencio como gritaba!!
Hasta donde sembraron olvido
Quise llegar
hasta donde sembraron olvido
y caminar
hasta cansarme del camino.
Vagar por el monte
sin recuerdos, ni testigos,
buscando paz,
encontrándome a mi mismo….
y olvidar.
Templo mi alma con cansancio
y sigo y sigo,
hasta caer rendido.
La tarde declina,
me siento junto a un arroyo
y bebo,
mientras pájaros ínfimos
alertan con sus gritos
a todos sus vecinos.
Un vientecillo tierno me refresca,
el sol se desploma
en poderosos rojos y amarillos.
Sigo caminando,
de pronto, una ermita muy pequeña,
y tras ella, el tapial del silencio.
Ahí esperarán las sangres,
ahí habitarán los huesos,
mientras, golpe a golpe,
un azadón sembrando olvido.
MUJER hecha de miradas
MUJER
Hecha de miradas,
déjame que esta noche
sueñe contigo.
Tus largas piernas imagino,
su paso elástico, decidido,
la cadencia de tus caderas
subiendo mis escaleras
y por el pasillo.
Imagino tus labios
sitiando los míos.
Tus uñas clavadas en mi espalda
presa de placeres prohibidos.
Luego, en el reposo, el arrullo,
tus ojos cerrados
besados con mimo.
Déjame que esta noche
sueñe contigo.
Solo soñándolo vivo
y solo sueño
si sueño contigo.
Pero….estoy hecho de muerte,
de muerte enamorada,
de polvo y de olvido,.
Mujer, hecha de miradas,
déjame que esta noche sueñe contigo.
Todos tenemos alguien a quien recordamos especialmente….
Todos tenemos alguien a quien recordamos especialmente….
Recuerdo como era….
No quiero pensar que está allí dentro,
ni soñar que, mansamente, la desnuda el tiempo,
o que alguien roba su alma,
o que la luna contempla vacío su lecho.
Quiero creer que, en algún momento,
desandará el camino,
volverá conmigo
y destrabaré su aliento.
Vago por mi jardín, ayer florido,
buceando en mi alma
y solo hallo tormento.
¿Quién puso, ante mí, este pozo tan oscuro, tan negro?,
¿quién regó con él mi pensamiento?,
demonios lejanos
sembraron veneno en mi cuerpo.
Ando por los rincones
viviendo y muriendo con mis recuerdos.
Y, a ratos, la veo y la llamo,
¡solo me contesta el viento!.
TENGO UN CAMINO
Tengo un camino quieto
que me lleva al recuerdo,
allí la niñez
y el primer beso.
Tengo un arroyo terco
de limpias aguas,
con pececillos y algún cangrejo.
Bajo el puente de piedra
frescor y aquel beso.
Me rebozo en el recuerdo
y en el recuerdo me quiero.
Sentado, con los pies en el agua
y los sentimientos quietos,
los ojos cerrados,
en la deriva del tiempo.
ANDO POR EL CAMINO
Ando por el camino
sin que me falte el aliento,
viví tensos momentos, luché,
puse todo mi empeño.
Ahora quedo quieto soñando
sueño que estoy despierto,
que mis manos toman,
que mis ojos ven,
que lucha todo mi cuerpo,
el enemigo está muriendo.
Vengo a la celebración,
sin ánimo de venganza,
me conformo
con vivir sin asechanzas
y dormir en mi cama.
Algún libro me espera,
vivo con ilusión estos momentos,
y los besos me llegan
a lo más hondo del corazón.
Recuerdos de un tiempo muy lejano.
Rebusco en lo lejano,
en el archivo profundo,
donde todo está escrito,
donde es pasado,
donde ya está oscuro.
Abro sus hojas amarillas,
alguien garabateó
tristezas y alegrías,
miserias y vidas.
Leo y recuerdo…
¡era tan tierno!,
llovían los besos
iban y venían las caricias,
otorgándome calor y sosiego.
Aquellos primeros pasos,
las calles con barro,
los nidos, el arroyo claro,
los tañidos,
el ruido de los carros,
las gallinas, los cochinos y los conejos,
el pregón y mis Tíos.
Y me vengo
donde habitan las lágrimas,
a esa bellísima emoción,
a ese puntazo en el alma.
Como entonces
me llega el sosiego y el calor.
¡Qué tiempos!.


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