LA PIEL DE UNA GOTA  de  CESAR PEREZ GELLIDA

Seguramente he vuelto a cometer los mismos errores de siempre con mis reseñas atípicas. Esta vez un poco más fuertes. He leído varias reseñas de la obra. He visto resúmenes de la obra en RRSS. Pero lo peor de todo he acudido a la presentación  en el Zorrilla. Íbamos satisfechos. Habíamos sacado la invitación de madrugada. Error. Llegamos el día y la hora del evento. Ya habíamos comprado el libro. Feliz bajo el brazo con mi libro dispuesto a saborearlo en cuanto finalizase el encuentro. Error. Larga fila de espera. Ya me mosqueo con el panel de las fotitos para los amiguetes. Nos habían dicho, venía en la invitación reserva para platea. Error. A la entrada como buenos borregos, loa organizadores nos desvían hacia el gallinero. Me quiero largar. Mis deficiencias me hacen ser lento en los accesos de subidas. No hay ascensor. Me convence. Calma. Con el resto de borregos un pequeño incidente. Pequeña lesión. Lo que faltaba. En fin, me centro en la presentación. Error. Entra el Gellida con la Redondo. Son de la misma editorial. Solo me alivia ver a otro amigo el Pérez Andrés. De los patrocinadores públicos no voy a hablar: diputación, ayuntamiento. Resulta que también se celebra el Valladolidnegro.

Podría alargarme con esto de mi gran error de esta presentación.

Ahora voy a lo bueno. La obra. Sigo mi método. Lapicero en mano. Subrayo todo aquello que me apetece. Miro el número de páginas. Veo los capítulos. Los subcapítulos. Lo tengo que hacer de un tirón. Con las pausas que estimo oportuno y me apetecen. Creo que no he tardado más de una semana. Gellidismo en vena. La obra, novela negra, o de suspense o policiaca. Lo siento nunca sé la definición exacta. En esos momentos que aparece Sancho y Sara. Y Valladolid. La trama comienza a coger forma. Las reseñas y la solapa final del libro. Y todas esas prestaciones en forma de las entradas de las series de las plataformas. Sugen corriendo las páginas. El método Gellida en estado puro. Vamos conociendo cual va a ser el enfrentamiento. Me parece que estoy viendo al personaje psicópata o sociópata.

Se me ocurre que la novela pude ser un buen cameo, en general. Desde el principio hasta el final , capítulo a capitulo. Las fiestas de Valladolid: los fuegos artificiales. De la rivera del Pisuerga a las Contiendas. De la venganza de la madre a la del perro y la esposa.  De la informática al diario. Al experto en sistemas de explosivos. Lo conocimientos de ejército. Siguen los amigos, las traiciones. Siempre Pucela. Las fiestas navideñas. Los errores. Los monumentos, el campo grande: su fuente. La catedral. Lo errores, la venganza, el diario, el amor. Siempre la planificación, el amor de su vida. Lo recuerdos. La formación: las salidas al tercer mundo; siempre el recuerdo y la formación. Quizás Mario Vargas Llosa en “El sueño del celta”. El Congo. El cambio a los mercenarios de empresas de seguridad. Siempre pensando en la independencia monetaria, Almería. Perdiendo el fundamento de dar cariño. Hacer y demostrar algo que se siente pero no se demuestra, aunque siempre se lleva por dentro: pero no se demuestra. Vuelta al diario. Sigue la venganza. Hay que conocer a los enemigos. Zero café. La música Los conocimientos policiales. Esta vez la importancia de la vida, lo que realmente importa. La aparición de un ángel benefactor, que será amigo para siempre, con una deuda que nunca se paga. Los compañeros y amigos profesionales. Y los envidiosos que te traerán disgustos. Siempre Valladolid. Esta vez incluidos los políticos. El diario, la venganza, poco a poco, me recuerda al Covid. Esta vez como en otra obra. Ya del subsuelo pueden venir contaminaciones de lugares inimaginables. Provocaciones que nos muestran las conductas bajas del ser humano. Mientras que los sanitarios se desviven. Avanza y descubren los entresijos. El método Gellida en su máximo apogeo. Parece, pero no. El presi, y las autoridades, con reuniones se tienen que poner las medallas. Se sigue. La vida se pone en peligro y no solo por las posibles contaminaciones. Es, pero no es. El diario. Las fechas, la intriga. La investigación. Los robos. El que sabe, sabe.  La integridad, el respeto, la ética, el respeto, el arrepentimiento. Pero al final, siempre la amistad escondida, y en el fondo la admiración. El diario. Las lágrimas. No hay solución por más que queramos recuperar un tiempo perdido. Abrázame y bésame barbas. Todavía nos quedan unas cuantas deudas de viandas vallisoletanas en esos sitios que todos conocemos. Y seguro que no hay riesgos de contaminación.

NOTAS

El escritor de novela negra César Pérez Gellida vuelve con un thriller de 544 páginas que recupera a uno de sus personajes más conocidos: “Valladolid es la capital de mi universo”

Ramiro Sancho regresa a Valladolid para investigar una oleada de atentados en un thriller de 544 páginas que enfrenta al inspector a una amenaza inesperada.