Amigos y seguidores. Os creíais que en estas entrañables fechas me olvidaba de vosotros. Pues no.

En este caso la originalidad brillará por su ausencia.

Nuestros amigos de la  BIBLIOTECA NACIONAL nos dan una muestra insuperable, por lo tanto nada que objetar.

Ahora para los peques y menos peques os dejo con el POLLITO PIO, PIO

Ya sé: algo de literatura LA VELA DE SEBO. Primer cuento de Hans Christian Andersen, realizada por el traductor del escritor danés, Enrique Bernárdez.

“…que todos quienes la veían pensaran que prometía un futuro luminoso y deslumbrante; y que esas promesas que todos veían, habrían de mantenerse y realizarse.

“La vela de sebo estaba ahora sola y abandonada, no sabía qué hacer. Se veía rechazada por los buenos y descubría también que no era más que un objeto destinado a hacer el mal, se sintió inmensamente desdichada porque no había dedicado su vida a nada provechoso, que incluso, tal vez, había manchado de negro lo mejor que había en torno suyo, y no conseguía entender por qué ni para qué había sido creada, por qué tenía que vivir en la tierra, quizá destruyéndose a sí misma y a otros.”

Mas apareció entonces una llamita: un mechero; este conocía a la vela de sebo mejor que ella misma; porque el mechero veía con toda claridad -a través incluso de la cáscara externa- y en el interior vio que era buena; por eso se aproximó a ella, y luminosas esperanzas se despertaron en la vela; se encendió y su corazón se derritió.”

La llama relució como una alegre antorcha de esponsales, todo estaba iluminado y claro a su alrededor, e iluminó al camino para quienes la llevaban, sus verdaderos amigos… que felices buscaban ahora la verdad ayudados por el resplandor de la vela.

Pero también el cuerpo tenía fuerza suficiente para alimentar y dar vida al llameante fuego. Gota a gota, semillas de una nueva vida caían por todas partes, descendiendo en gotas por el tronco cubierto con sus miembros: suciedad del pasado.

No eran solamente producto físico, también espiritual de los esponsales.

Y la vela de sebo encontró su lugar en la vida, y supo que era una auténtica vela que lució largo tiempo para alegría de ella misma y de las demás criaturas.”

 

Algo tradicional, mis mejores deseos.

Otra muestra de aprecio

 

Y como siempre a vuestra disposición