ESCLAVOS DE NUESTRO TIEMPO

Es curioso como vemos las situaciones de la vida en función del tiempo, o mejor dicho de nuestro estado de ánimo o salud o el lugar …, en que nos toca vivir.

Empezamos a ser, básicamente, lo que somos por: nuestro lugar de nacimiento, familia, amistades, educación adquirida, experiencias… pero no nos olvidemos de nuestras aptitudes (físicas, capacidad intelectual,..) y actitudes (en mi opinión la forma de actuar ante los demás, capacidad de sufrimiento, esfuerzo, empatía,…).

Tampoco nos olvidemos que por ser humanos tenemos la propensión a ser imprevisibles (lo que hoy nos parece blanco, mañana nos puede parecer negro, o como aquello que se dice: para gustos los colores, algunos lo llaman evolución, otros, cambio de chaqueta).

Otro aspecto, entre otros, que me llama poderosamente la atención, es el sistemático empecinamiento que tenemos en intentar buscar explicaciones a hechos ya pasados y que no tienen vuelta  atrás, buscando culpables, responsables. Y exigimos que se nos pida perdón… Me refiero a hechos referidos como las catástrofes meteorológicas, los accidentes en deportes de riesgo,… Ya sé que es bueno analizar para evitar riesgos, pero no creamos que vivimos en un mundo amaestrado, siempre tendemos que asumir, nuestro riesgo.

Además me maravilla que pensamos que aquello que es importante para nosotros, lo tiene que ser para el resto del mundo: lo definiré como que nos creemos el ombligo del mundo. Si somos expertos en algo, o nos preocupa de manera importante; también le tiene que pasar lo mismo al resto de los mortales. Ahora está muy en boga el famoso compromiso social. Desde los presupuestos de todo organismo público, hasta pertenecer o apoyar causas que tengan que ver con este fin. Además es fundamental darlo a conocer, que todo el orbe lo conozca. Somos buenos, buenísimos; aunque nuestros actos cotidianos y los más cercanos no lo detecten porque  en la realidad más cercana solo nos ven como mezquinos, cobardes, aduladores del poder,…

Nos encanta escudarnos en la masa, una vez más recurro a la palabra cobardía. Salimos a la calle por algo que algunos llaman movilizaciones, que normalmente suelen ser, o bien para dar nuestro apoyo, o bien para ir contra algo, o reivindicar algo. Hablamos de libertades de expresión, pero nunca pensamos en cómo afecta que paralicemos un espacio público al resto de nuestros semejantes. Ya sé que aquí sale la famosa palabra solidaridad: derechos y libertades,… Yo me pregunto: ¿dónde se encuentran todos estos apoyos los lunes por la mañana..?

Cuando la coherencia y la consistencia se conviertan en contradicciones, entonces todo nos lo explicarán con la etiqueta. Sí hombre, a todos enseguida nos ponen una definición. Por ser de donde eres, por leer a quien lees, por opinar lo que opinas. Nunca podremos entender al resto de nuestros semejantes, claro que no, no estamos en su situación. Cada uno está dependiendo de: este ESCLAVO DEL TIEMPO. Este pesebre que nos hace comer cada día, que nos da seguridad ante los más cercanos, esta pequeña cobardía que nos hace masa, que no se nos distinga, que no aparezca ninguna pintada en nuestra pared que nos señalen; que no aparezcamos en el medio de comunicación afín como traidor a la cauda común. Siempre te van a decir que hay herramientas que te están manipulando, que anulan tu mente. Pero nadie te dirá qué  pretenden ellos en realidad, qué excusa tienen para ofrecerte el paraíso, qué disfraz se ponen para pasar de delincuente a héroe. Siempre trabajan por nuestro bien, casualmente pasando, primero, una vez más por su pesebre. Lo primero es lo primero y el que venga detrás que arree.

NOTA: mi amigo Manilo que suele lo suele leer primero, antes de que salga en el blog, me dice que lo hubiera titulado con el dicho: “Cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo.”

Salud camaradas.

NOTA 1: La magia de conversar

NOTA 2: Las rarezas de cada uno o la normalidad de cada cual

NOTA 3: El deseo de desconectar La confianza hoy no se basa en la sinceridad, sino en la pruebas.

NOTA 4: Sin crítica no hay libertad.

O aquello de que “cada palo aguante su vela”, “disparar con pólvora de rey”; o “consejos vendo que para mí no tengo”,… O lo de “refranero y majadero,..”

NOTA 5: Lecciones para una correcta adaptación

NOTA 6: Si tú cambias todo cambia  O el color del cristal con que se mire; o el retorno que dan las imágenes del espejo o las aguas en que te mires (ver la la fábula de Caín y Abel)

NOTA 7: Ver lo que sobra y no lo que falta

“La idea de que hay que ganarse la vida, no el sueldo, reproduce una visión de la realidad carencial. Vivir es un sobreesfuerzo, y salir adelante es lograr todo lo que no tenemos. La dignidad se demuestra viviendo sin grandes faltas. El reconocimiento social llega por presumir de lo que se ha logrado (títulos, propiedades, éxito…). Todo aquello que, en realidad, es prescindible para lograr una auténtica felicidad. La vida no hay que ganarla, porque ya lo hicimos al nacer. Ya estamos ahí. Con mejores o peores condiciones, pero estamos ahí. La vida, entonces, hay que merecerla. Hay que aprender a tener una vida buena, más que echar en falta una buena vida”

NOTA 8: Renunciar  para ser felices

“..Vivimos siempre pendientes de lo que nos falta, muchas veces sin valorar lo que hemos logrado…”