Eduardo Mendoza. Tres casos para la organización.
En este libro, con su estilo, el autor, con su habitual estilo satírico cómico, utiliza la trama y sus personajes para darnos a conocer nuestras propias miserias, o aquellas que no nos atrevemos a comentar, por vergüenza, o quizás por falta de ingenio o capacidad literaria.
Para los que conocemos, un poco Barcelona, y sus alrededores, no nos perdemos en la obra. O a veces sí: y no distinguimos realidad o ficción.
Los protagonistas pertenecen a un desastre de Organización. Me recuerda a la de Mortadelo y Filemón. Para que entendamos su funcionamiento, lo mejor es ver su puesta en acción. Y para ello tienen que resolver los tres casos de esta trama. Qué tienen que ver entre ellos. La muerte de un individuo en un hotel. La desaparición del propietario de un barco dejando tirada a su tripulación. Y por último una empresa de conservas.
Cómo nace en un mundo funcionarial un organismo que por su naturaleza solamente puede ser público y secreto. Sencillo por la desidia de no poner un punto y final a los recursos inútiles. Y sin darnos cuenta, el siempre ha sido así… Y unos recursos que nadie sabe de dónde salen. Ni el propio jefe: eso sí siempre son escasos… Y a mí lo que me llega a delirio final, es precisamente, la forma de fichar agentes. O mejor: cómo se van incorporando o autoincorporando… Y es ahí donde está el meollo.


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