CUANDO DUELE EL ALMA.

Ahora en El País Semanal del día 26/05/2013 con el título similar “Sentimientos que dañan el alma” Patricia Ramírez nos da pie a unas cuantas reflexiones. Nos lo puede decir más alto pero no más claro.

Hay que coger papel y lápiz y empezar si tenemos esta sintomatología:

  • Mi vida qué me falta por hacer, ¿voy en el sentido correcto?
  • El bienestar, ¿es realmente el que siento, o es el que me impone el qué dirán, el social-mente aceptado?
  • Los miedos, ¿son reales?
  • La envidia, ¿sana de esfuerzo o impedimento por sufrir ante el éxito ajeno?

Ahora en la tranquilidad tengo que reconocer:

  • Sentimientos: mis limitaciones, me alegro del bien ajeno y busco referentes. Me equivoco y soy capaz de rectificar, Siempre hay alguien que me escucha y a quien escuchar, no prestemos oídos sordos.
  • Analiza razonablemente: el esfuerzo me da satisfacciones. Una pequeña lectura, un buen ejemplo. El objetivo alcanzable o revisable. No te engañes a ti mismo. Cada uno tiene sus prioridades. No somos iguales, las facultades se maximizan con el equilibrio de conocerse a sí mismo, e intentar conocer a los demás.
  • Palabras con significado y aplicaciones que nos pueden llevar al éxito o al fracaso. Si no las reconozco o no las uso en su justa medida: egoísmo, egocéntrico, ególatra.
  • Sentimientos con nombre propio: perdón, daños colaterales, inseguridad, búsqueda del éxito, ayuda (propia y ajena), valentía, motivación.

Para terminar:

  • Nunca podremos saber si hemos conseguido nuestra meta si no hemos actuado.
  • Si no hemos llevado a la práctica aquello por lo que hemos luchado.
  • No existe peor fracaso que el no haberlo intentado.
  • Tampoco existe mayor felicidad que disfrutar con aquello que se ha conseguido.

Pues a trabajar.

NOTA 1: Cómo entrenar la mente para gestionar la ansiedad