A Manilo esto no le cuadra.

Hoy está triste. Acaba de leer en un tuit retuiteado por un escritor famoso que un emigrante escupe a su tierra antes de partir. Malditas seas, parece querer decir. A mi amigo que se fue y sabe quien se queda y que ha vuelto, recuerda quien limpiará el escupitajo. Recuerda el refrán: “ A quien al cielo escupe, en la cara le cae”. No le gusta ya pensar en revanchas, ni en venganzas. Me comenta, con cierta sorna que siempre maldicen al “país” aquellos que se quedan o se van y están deseando volver. Si tan mal están las cosas qué hacen todos los salvapatrias dentro o fuera esperando coger su trozo de pastel. Mi amigo sigue mirando sin ver. Ha tenido durante unos días que salir temprano. Nuevamente ha pasado durante estos días por el Mercado de la Plaza. Es como siempre un hervidero de personas a esas horas: Camiones de descarga, personal en los puestos,.. Estos no entienden de macro, ni micro, ni la madre que lo parió. Se afanan en poner los precios en cada uno de los productos. Alguno quema el último cigarro, se toma el penúltimo café. Se preguntan si mañana a la misma hora, al Mercado Central, al alba casi. Repasa el vehículo no me gusta como suena. Mira bien el depósito, creo que da la luz de reserva pero ya sabes que no iba bien. Oye a alguno que tienen pendientes facturas y que tienen que pasarse por el banco.

¿Crees en las encuestas, me suelta se sopetón? No espera mis respuestas. Trae en un papel sus datos. Yo la verdad no le doy mayor importancia. Dice como si hablara solo. En los ochenta, cuando se nos metía el miedo se hablaba del precio del petróleo, de la dependencia energética. Estábamos en la peseta. Compara el salario mínimo de entonces. El precio del petróleo. El PIB per cápita. La población, la población activa. Los porcentajes del paro. Podríamos comprar un 34% más de petróleo con el salario mínimo; un 27% más con el PIB per capita. En la población activa pasamos del 31,21% al 49,10%. El paro pasa del 21,7 al 23,67. ¡¡Somos más pobres!!, exclama. No me cuadran los números, continúa. Yo le hablo de mis últimos comentarios sobre desigualada y pobreza. El sigue a lo suyo. Creo que no me hace caso. Sigue por lo bajo: Mentiras, demagogias, comunicación sesgada, intereses inconfesables, medios de comunicación, el mensajero, comer todos los días, corrupción, separatismos,…

Ahora sí me hace caso, creo. Pues sí como te comentaba, no tengo claro lo mínimo que necesito en mi cesta de la compra, continúa. Ese mercado de la Plaza me gusta porque siempre que paso, luego, lleno la nevera. Me deja los datos que traía en su papel. Yo creía que me iba a dejar los macro para que yo le diera un vistazo. ¡¡Mamón… le grito!!.. ¡¡ Es tu lista de la compra, tu maldita lista de la compra!!

En fin no puedo con él.