Si tenemos este dilema José García Domínguez nos una pauta sencilla.

Conclusión: cualquiera extraería de esos dos ejemplos que la causa última de que daneses y suizos vivan tan bien no tiene tanto que ver con los impuestos como con otros aspectos de sus respectivas economías nacionales, rasgos todos ellos ajenos a la tributación. Más que nada porque se antoja un poco absurdo atribuir la gran riqueza de Dinamarca a sus altos impuestos y la de Suiza, justo a la razón contraria. Pero, absurdo o no, aquí siguen sin entenderlo.