El libro de David Graeber
Traducción de Joan Andreano Weyland. Ariel. Barcelona, 2015. 292 páginas, 19’90€ Ebook: 12’99€
Reseña de : BERNABÉ SARABIA
Me ha gustado la reseña del libro básicamente por un tema que siempre está de moda. La burocracia y el control como armas que mejoran la vida del ciudadano.
Un paso por la historia, desde la revolución industrial a nuestros días de vino y rosas. Confundimos la eficiencia con la teoría de los pasatiempos y papeles. Estoy agotado, se oye, simplemente rellenamos documentos, informes, para que otros los lean. Me acuerdo de las primeras “normas”, con informes incluidos que me tocó rellenar. Hasta que en la reunión donde las presentaba, el máximo ejecutivo nos soltó que las “normas estaban para no cumplirse”.
Acto seguido pregunto a mi jefe le confieso que de lo que había hecho la mitad no lo entendía, y que tampoco sabía si los receptores lo usaban para algo. La respuesta fue muy clara. “deja de hacerlo y cuando alguien te lo pida que te informe su destino”. Hasta la fecha.
No quiero dejar de poner aquello que me llama la atención:
- Una profunda decepción en torno al mundo que vivimos. Una sensación de juramento quebrantado. Una promesa solemne que nos hicieron cuando éramos niños acerca de cómo sería el mundo cuando fuéramos adultos, una promesa falsa, rota. La realidad ya no es como se nos había presentado y quienes están en la zona álgida de la vida, entre los cuarenta y los sesenta años, sufren con mayor crudeza el punto de inflexión marcado por la globalización.
- El software pensado en principio para aliviarnos de las responsabilidades administrativas nos ha convertido en administrativos.
- Cualquier reforma del mercado, cualquier iniciativa gubernamental que pretenda reducir el papeleo y las gestiones inútiles y promover las fuerzas del mercado, tendrá como último efecto incrementar el número total de normas regulatorias, las idas y venidas y, en definitiva, el número total de burócratas empleados por el gobierno.
- Espacios organizativos en los que la llamada Ley de Parkinson, “el número de funcionarios crece en razón inversa al trabajo a realizar”, llegó a parecer una evidencia.
- ¿Cómo se consigue un cambio fundamental en la sociedad sin poner en marcha un proceso que acabe con la creación de una nueva burocracia?
- ¿Es posible en el siglo XXI cambiar el mundo? ¿”O es que la noción de revolución posee un fallo inherente”?
CONCLUSIÓN:
“este maestro en el arte de abrir el pensamiento al debate”
NOTA 1: Homo burocráticus, por Fernando Aramburu


Sin comentarios
Sea el primero en dejar un comentario