GESTION EN LA ECONOMÍA DOMÉSTICA

Me están pidiendo con insistencia que prepare para personas con riesgo de exclusión unas pequeñas herramientas de uso diario, tanto para la búsqueda de empleo, como para su formación e intento del autoempleo; pasando por unas nociones, que llaman, mejor administrarse con los mínimos recursos posibles. La verdad, he dicho que no. Me parece del todo absurdo, sin conocer personalmente a los destinatarios poder, sin más, ofrecer una ilusión. Y lo llamo ilusión porque a ciencia cierta, seguro, que los que acudan a estos encuentros lo harán, pensando que van a encontrar, seguramente, alguna solución a sus problemas.

Creo más en las distancias cortas. Sí que me comprometo a establecer conversaciones, sin más, escuchando necesidades y contestando alternativas para que cada cual tome sus propias decisiones. Cada cual conoce mejor que nadie el origen de su situación y cómo le gustaría que fuese su futuro. Conocer el entorno ayuda. Es bueno intentar al menos que no nos dejemos llevar por la euforia o por el desánimo.

Para no parecer pedante, también me comprometo a leer todo aquello que me traigan por escrito. Lo siento me gusta poner deberes. No me creo la queja continua o peticiones conjuntas de los representantes de… No sabemos la realidad hasta que alguien no se nos pone delante con un papel y le mandamos que nos lo lea, o simplemente que nos comente lo que trae por escrito. Pienso que si no somos capaces de hacer un mínimo esfuerzo difícilmente podremos exigir aquello que no somos capaces de pedir de forma coherente, consistente y ordenada. Cuando oigo aquello de “todos somos”, me entra un escalofrío por todo el cuerpo. Tengo la sensación de cobardía de no saber, realmente, haberle dado a esa persona a la que ponemos de modelo o mártir una oportunidad, SU oportunidad. Y ahora, lo único que hago es calmar mi conciencia con la excusa de la solidaridad o apoyo. Me remito al refrán “de a burro muerto la cebada al rabo”.

¿Funciona mi sistema? No. Ciertamente tenemos muchas cadencias de expresión. Cuando pido, la respuesta es siempre la misma. “Estoy harto de tanta burocracia para nada”. Y tienen SU razón. Me doy cuenta que el equivocado soy yo. Me vuelvo escribiente y pensante al mismo tiempo. ¿Voy solucionando SUS problemas? NO. ¿Me sirve a mí para algo? SÍ. En la próxima SÍ que les ofrezco alternativas. No les engaño, siempre tienen que ser ellos quienes utilicen los recursos conforme a sus necesidades y conocimientos y ACEPTAR SUS REPONSABILIDADES.

Me siguen diciendo que no vale para nada. Alguno necesita dinero, ya. Para comida, para sus hijos, para la vivienda. Un trabajo que no sea de mierda. Me rebotan en la cabeza las palabras pobreza y exclusión. Me salen por las orejas los informes de unos y otros. ¡¡Qué difícil cuando pones caras y ojos a los números!!

¿Me voy a rendir? NO. Seguiré con mi pequeña metodología, tan coherente y consistente que, seguramente, se vuelva contradictoria con la realidad; pero con una sola sonrisa que haya conseguido, cada día, de momento es suficiente; aunque sea de sarcasmo.

NOTA 1: La Teoría Económica y el dinero