ECONOMÍA Y GESTIÓN 2016

Desde el punto de vista mediático se presentan unas jornadas apasionantes. Para el ciudadano normal, cada uno contará su fiesta según le vaya.

Es curioso cómo han pasado los tiempos de elecciones. Alguien ha querido ver tiempos nuevos, grupos nuevos, esperanzas, renovaciones. Pero sigo viendo más de lo mismo. Alguien diferencia entre derecha e izquierda. Para unos resulta que el poder moral se encuentra, siempre, en la izquierda: los buenos y los malos. Unos defienden a los más pobres a los necesitados, las desigualdades; los otros a los ricos, a los mercados, la corrupción, la Iglesia.

En fin no me voy a poner “sermonero”. Cada uno, al final, defiende su propio pellejo a su propia tribu, a los suyos. No hay más que ver las primeras decisiones: poner a sus padres, maridos, sobrinos; vamos los cercanos: y lo defienden diciendo que son los mejores. Eso sí por el bien de la ciudadanía, la gente,…

También les da miedo llamarse por su nombre. Los comunistas son comunistas: defienden la igualdad, la economía planificada, el control de los medios de producción (en cualquiera de sus vertientes), la propiedad pública de los sectores que llaman básicos, en definitiva no les gusta ni la libertad ni la propiedad privada, y las leyes en tanto en cuanto les vaya bien a la gente (concepto discutido y discutible: ¿qué gente?). Hablan de democracia siempre y cuando a ellos les salgan las cuentas, de lo contario la movilización popular será una de sus armas: la calle y la coerción estarán a la orden del día: por supuesto, siempre para defender a los más débiles. En definitiva lo más antiguo que hemos vivido los de mi generación: controlar todas las asociaciones posibles, desde las de vecinos, hasta las de los estudiantes; pasando por sindicatos, consumidores, culturales,… Al amparo de la subvención fuente, siempre de su independencia económica.

La otra parte será la conservadora, a los que los contrarios llaman “derechona”, “fachas”. Y se caracterizan por el miedo patológico a los llamados de “izquierdas”. Defienden el Estado del bienestar, siempre se justifican diciendo que con ellos las políticas sociales no pierden recursos. Ponen algunos parches de libertad de mercado, pero les encantan las normas del BOE, tener amigos y salvarlos en los medios de comunicación. Siempre tienen altos funcionarios entre sus filas y algunos que se dicen empresarios (como ya he dicho de BOE). Como están, siempre en guardia de su dinero, no tienen escrúpulos en pasar de la vida pública a la que ellos llaman privada sin darse cuenta que llevan en algunos casos la “mochilita” de corrupción correspondiente.

Con esta breve introducción uno sale a la calle. Porque, aunque parezca mentira, necesitamos vivir, comer, cuadrar números… Ya sé que es difícil hacer entender a más de uno que las calles no se ponen solas, y que las viandas  hay que llevarlas a los mercados. Pues aquí van unos pocos índices que hay que prestar atención. Ya sé que son los de siempre.

Crecimiento del PIB

Tasas de desempleo

Inflación

Deuda Pública

Prima de riesgo

Situación de las bolsas (índice IBEX)

Precio del petróleo

Precio del dinero

Incertidumbre política interna

Situaciones externas (crisis bolsas chinas, situaciones de conflictos: Siria, Irán- Arabia)….

Con todo lo expuesto simplemente quiero decir una vez más que cada uno tiene que intentar ser el dueño de su propio destino. Ya sé que tenemos muy a mano la excusa perfecta, no lo niego; pero si no se empieza por intentar conseguir una independencia individual difícil llegar a la meta general. Por cierto, tampoco debemos  olvidar que no estamos solos, y que cada una de nuestras decisiones, seguro que afectan al de al lado, por lo tanto, cumplir los contratos que se firman de manera explícita o implícita será otra garantía de nuestro buen funcionamiento.

NOTA 1: Miedo político y parálisis inversora, por el profesor Rallo

NOTA 2: No todo se puede, por el profesor Rallo

NOTA 3: Riesgo Político y Recuperación, por el señor Daniel Lacalle

NOTA 4: ¿Quién decide el modelo productivo? por el señor Daniel Lacalle