LA MOCHILA LA CARGAS TÚ

Al hilo de estas dos lecturas me doy cuenta que la fina separación entre las etapas de la vida y el trabajo con el ocio, se traduce en la continua supervivencia por hacer y explicar a los demás en qué gastamos nuestro tiempo.

En este cuento:

tiene como protagonista a un guerrero que acude a casa de un maestro venerado por su sabiduría. Mientras el anfitrión le va llenando la taza de té, el recién llegado le explica todos los títulos y logros que ha cosechado los últimos años.

Mientras escucha a su huésped, el maestro sigue vertiendo la infusión hasta que rebasa la taza, manchando toda la mesa. Alarmado, el guerrero le pide que no siga, que el cuenco ya está lleno.

Exactamente igual que tu mente”, le atiza el maestro. “Vienes tan cargado de ti que no puedo enseñarte nada. Para llenar una taza, primero hay que vaciarla”.

La sencillez viene dada no tanto por lo que sé como por la facilidad para abandonar lo acumulado y volver a recargar nuevas experiencias y emprender nuevas ilusiones. Yo añadiría: sabiendo siempre de donde vienes. Vamos, ese equilibrio que tanto perseguimos.

Ahora esta frase histórica:

Decía Rousseau que no vivir, disfrutar (y sufrir) cada etapa de la vida no solo es una desgracia, sino un error. El ser humano no se diferencia de otros seres vivos y, si no se queman las etapas, se producirán frutos precoces sin madurez ni sabor y que acabarán por pudrirse demasiado pronto, apuntaba él”


Los jóvenes quieren ser mayores, los niños jóvenes; y los mayores niños o jóvenes. Además disfrazarnos como tales, engañarnos, quizás para no asumir la responsabilidad de cada momento. Excusa de vago o mediocre. Quiero pensar, simplemente, que la realidad pasa factura como anticipo o morosidad. Tan difícil como aceptarnos con nuestras limitaciones, disfrutarnos en el instante sin mirar en espejos o qué dirán. Tan difícil, nuevamente, ese guiso: condimentos justos, lo adecuado, en proporciones ideales para nuestro consumo, sin olores colaterales que atufen al del otro lado. En fin amigos: conciencias tranquilas, sin mentiras ni traiciones. Para qué más.