«Lo relevante no es que Sánchez y su cuadrilla de delincuentes estén arrasando el país, sino que están persuadiendo a sus habitantes de que la democracia es inútil»
Por eso, Anne Applebaum afirmaba en su imprescindible ensayo Autocracia S.A. (Debate) que todas las tiranías actuales tienen como asiento un sistema denso y bien urdido de corrupciones y sobornos. Porque, en realidad, no sólo no tratan de huir de la inmoralidad, el robo o la estafa, sino que lo fomentan con una doble finalidad: la de formar un ejército de corruptos interesadamente fanáticos del régimen (los adictos) y hacer publicidad del mismo para captar a la gente más miserable y con ánimo de hacerse rica a toda costa.
Así que los continuos casos de canallería y delincuencia que se airean todos los días en nuestro país sólo son el disfraz bajo el que trabajan los enemigos de la democracia, los que quieren destruirla porque les impide llevar a cabo sus fines, que son la perpetuación en el poder sin trabas de la justicia, ni de la libertad de los medios o de la libre expresión. Puede parecer que sólo quieran enriquecerse ilegalmente, pero es un velo, lo que en verdad persiguen es acabar con la democracia que les estorba. Por eso se puede decir perfectamente que son fascistas en su sentido técnico: quieren suprimir el Poder Judicial, los medios de comunicación adversos y los ciudadanos críticos. El modelo represivo que están usando para erosionar a la sociedad madrileña es de manual y parece inspirado por Maduro.
Toda esa violencia sorda se lleva a cabo, no sólo en la sociedad a la que oprimen, sino también dentro de su propio partido, mediante purgas y ostracismo. Es fácil de entender: un tercio del Gobierno de Sánchez quiere acabar con la democracia española porque es española (Bildu, Junts etc.), otro tercio son herederos de Stalin, Perón y Lenin (Sumar, Podemos y afines), y el último tercio, los socialistas, han comenzado por destruir los mecanismos internos de control, transparencia y defensa de los principios morales en sus propias filas.
A estas alturas es sensato decir que ya no hay partido político socialista en España, sólo una organización mafiosa dedicada al desprestigio de la democracia en beneficio personal del caudillo, parasitado bajo las siglas de un partido histórico, el PSOE. Es decir, que estamos ya en una autocracia s.a., según el análisis de Applebaum.
NOTA 1: Elogio de la lectura
La lectura es un puente que se tiende entre nosotros y nuestras emociones, entre nosotros y nuestros antepasados, pero también entre nosotros y nuestros coetáneos, porque la literatura nos hermana::
NOTA 2: El desierto crece
«El aumento y la densidad técnica va tomando el mando en el mundo de un modo acelerado e implacable, a costa de la desaparición de la conciencia»


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