Ayn Rand y los síntomas de una sociedad condenada
El estatismo sobrevive saqueando; un país libre sobrevive produciendo
Entre algunas de estas reflexiones valdría la pena destacar citar las siguientes:
Cuando te das cuenta de que, para producir, necesitas obtener autorización de quien no produce nada. Cuando compruebas que el dinero es para quien negocia, no con bienes sino con favores. Cuando te das cuenta de que muchos son ricos por sobornos e influencias, más que por el trabajo, y que las leyes no nos protegen de ellos, más, por el contrario, son ellos los que están protegidos. Cuando te das cuenta de que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en autosacrificio. Entonces podría afirmar, sin temor a equivocarme, que tu sociedad está condenada.


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