Emilia Pardo Bazán  La Coruña16 de septiembre de 1851-Madrid12 de mayo de 1921),  En su centenario.

Artículo de Carlos Mayoral……

Hablar de Emilia Pardo Bazán es hablar de una amante de la literatura en todas sus formas y manifestaciones. Tanto la amó que renunció a su matrimonio cuando comprendió que la alianza suponía perder vuelo en el horizonte de las letras. Pocas personalidades en la historia de nuestro idioma han demostrado una capacidad de adaptación tal en cada terreno; quizás Quevedo, poco más. Dramaturga, ensayista, poeta, traductora. Hasta sus famosas cartas desprenden un tono especial. Y todo esto en un ambiente, el de aquella España finisecular de caciquismo y sacristía, donde a la mujer no se le daba espacio para investigar, para conocer, para interesarse. La Real Academia de la Lengua tuvo a bien despreciarla, quizá por entender que aquella mujer había explorado muchos más territorios lingüísticos y literarios que la mayoría de los dinosaurios que por allí pisaban. En su centenario, con una novela detectivesca por delante, doña Emilia sigue alimentando su copiosa obra, una de las argamasas más compactas de la historia de nuestras letras.

Pasados el día 12/05/2021 a las 17:48, desde zendalibros

Una conversación con ella por José Ángel Mañas

Ella y la moda por María Fidalgo Casares

Lo insultos de Ella o el naturalismo soy yo por Guillermo Laín Corona

Miquiño mío, cartas a Galdós de Ella por Ella

Búscame casita niño, por José Belmonte Serrano

Los pechos de Ella por Carlos Mayoral

Infidelidad un cuento de Ella, Por Laura di Verso

NOTA 1: La terremoto de Meirás, por Fátima Uribarri

NOTA 2: Un talento muy osado por Carmen Posadas