La lectura de su trilogía.
Llego al escritor gracias a un tuit del alcalde de Valladolid Oscar Puente. Hablaba del desarrollo de la ciudad citando su poder de atracción turística. Ponía, cómo no, nuestro potencial cultural y gastronómico en lo alto de la picota. Pero señalaba, también “las rutas” como atractivo. Se me vino a la mente la del “Hereje”. Sin embargo citó, también, las posibles de un escritor nobel que podían hacer las delicias de los visitantes. Pues nada, me puse manos a la obra. Y lo descubrí. No me gusta comprarme libros nuevos hasta que no termino los iniciados. Como presagio de lo que se me venía estaba terminado la serie de los once libros de Menkel. Y el día veintitrés de abril, en la pequeña feria del libro de la Plaza España me hice con la trilogía y “Sarna con gusto”. Ya había cometido el error de leer críticas de los libros citados. Manos a la obra.
He estado agarrado como una garrapata a la lectura. No soy crítico. Solo un lector de pasatiempo y reflexión sobre lo leído. Con lapicero que subraya y hace anotaciones. Me han gustado, he disfrutado, he caído en las trampas de los personajes e indagado con ellos. Me he equivocado con mis conclusiones prematuras. He ido construyendo el rompecabezas con las mismas armas y técnicas de los protagonistas: primero las esquinas, los bordes y el resto, buscando las piezas que encajen. Separando bien los colores, los temas; incluso haciendo grupitos que me permitieran repartir el trabajo para el ensamble final. Vamos casi utilizo las herramientas que señalan los actuales directores de proyectos.
Se nota que estamos con autor de tierra de campos. Quizás como aquella canción de candeal: “… no me busques en el mar,…”. Aquí el autor abona, siembra y recoge. Se planifica, se programa y se es perseverante. Las canciones, la poesía, el cine, son parte de la obra. Sin abrumar. Y si no eres amante de las mismas puedes ir a la trama pero te pierdes detalles que de otra manera te dejan en el aire ciertas observaciones de los protagonistas que les llevan al desenlace argumental de los acontecimientos.
Cuando lo reposo pienso si de verdad es una obra de misterio, policiaca, negra; o simplemente una excusa para sacudirnos con las pasiones humanas. Desde las mentes enfermas de los asesinos, hasta la brutalidad de las guerras. O simplemente la vileza de los cargos que en ciertas estructuras no se busca ni más ni menos que me dejen en paz y que se resuelva los acontecimientos sean reales o ficticios, cogiendo cualquier cabeza de turco que me saque del atolladero. Eso sí con el palito correspondiente para los medios de comunicación.
Utiliza excelentes recursos literarios para que dado el volumen de la obra no nos perdamos en el hilo argumental con tanto personaje y asesinato. Desde su libro de bitácora, hasta los recursos guardados en los expedientes informáticos de la policía; o los datos recogidos en los juzgados que harán la consiguiente emisión de informes y juicios.
Bien, muy bien. No puedo decir otra cosa. Incluso puedes sacar unas listas de buenos restaurantes con excelentes comidas y bebidas. Desde buenos vinos, me quedo con los de la tierra, algún italiano; incluso puedes ver ciertas clases de cerveza y su historia. De buenos licores y puros no entro en detalles. No entiendo. Pero sí sé lo que puede significar una buena vida, o algunas formas para vivirla. Para gustos los colores, ¿no?
Ahora me surge la duda. Siempre me gustaría destripar la historia. Es decir, cómo acaban los personajes y las fechas. Vamos, hacer El Padrino por orden cronológico. Pero sería como daros en puré o ya cocinados unos excelentes ingredientes de la tierra. Pue eso. Hay que pensar el menú, los comensales, el sitio, los lugares de compra, las recetas, los ingredientes, las invitaciones, las bebidas… Con todo pergeñado a disfrutar. Reconozco que no empacha. Y por cierto nos da un recetario bastante completito de obras y personajes literarios. No sé si como trampa o examen hasta ver dónde llega nuestro conocimiento literario. Con los postres musicales, me reconozco problemas de azúcares: he pasado por encima y he pecado con más de una sintonía en mi equipo musical. Lo siento soy humano y pecador. Hasta con las nuevas tecnologías y el estudio de la mente casi daría para una pequeña tesis; pero supongo que sería entrar en otra materia y ahora ha tocado, simplemente disfrutar.
Ya soy pérezgellidiano o CPGellidinano
NOTA 1: Elogio del olvido, por don Antonio Muñoz Molina
Memoria histórica. Historia.Justicia. Olvido. Equilibrios,..Muy bueno.


2 Comentarios
@elopez_manrique #Gellidista
Mil gracias, amigo!
Actualizada la NOTA 1, el día 18/06/2016 a las 12:22