ECONOMÍA TRAICIONERA

Es curioso como en llegando las campañas electorales la mayoría de los políticos se lanza al ruedo con promesas futuras o explicando las maravillas realizadas. El menda ha llegado a la conclusión que solamente hay dos diferencias. Si has pasado por el poder o aspiras a él. Veamos palabras huecas que suenan. Democracia: se utiliza para decirnos que ellos y su grupo son los que van a mandar por mayoría, el resto, normalmente, no son muy demócratas y por eso no los votan, traen la verdad. Si no consiguen la mayoría, los votantes todavía no están suficientemente preparados o se les manipula por los medios o,..; es decir son “cortitos” y necesitan o bien de las mayorías, o que se les vaya instruyendo para que sepan elegir a los mejores: que, normal y lógicamente, siempre son ellos. Bienestar: palabra maravillosa que todos nos la van a traer. Me gusta aplicar el dicho que dice que el que parte y reparte se queda con la mejor parte. Pues eso, se refiere a su propio bienestar, casualmente nunca el “general”. Los más necesitados: grupo que nadie conoce realmente. Son nuestros pobres, los de riesgo de exclusión, los que salen en los informes, son números, siempre están ahí, malditos, pensaba que lo había solucionado y vienen otros o sus familiares, llenan colas, se apuntan en las oficinas de empleo, van a la sanidad, se jubilan, llenan los servicios sociales, incluso, algunos, en los centros de detención. Encantan, pero los queremos lejos, en los papeles o en imagen de tv, nunca en nuestros barrios o colegios, ni mucho menos en nuestras tiendas o supermercados, para eso tenemos las campañas señaladas de recogidas y nuestras cuotas de socios, o prestamos nuestras marcas o nombres si somos famosos.

Iba a continuar con palabras como ciudadano, libertad en todas sus vertientes o algunas más. Pero donde quería llegar era a la famosa IDEOLOGÍA: que no puedo definir en tanto en cuanto siempre oigo lo mismo, izquierda o derecha. A mí me suena a  música por aquello de izquierda, izquierda… derecha, derecha,.. adelante, atrás,.. un, dos tres.. Sencillo, eh, pues no. Resulta que la ideología depende de los complejos de cada uno, de su familia, del dinero o de la capacidad que tengas para influir en los demás, o decir lo que te importan los demás; decir público o privado, mercado, alemanes buenos o malos, o americanos, o ecología, deudas, burbujas, guerras, iglesias (no seáis malos), aborto, nación, mujeres, igualdad de género, chinos, tercer mundo, energías renovables… En fin os dejo la misión de mirar, si lo encontráis, los programas electorales. No me digáis que soy cortito o simple o demagogo, simplemente hago una breve exposición y adonde quiero llegar es a concluir que he visto y oído, con mis ojitos y orejas que cuando los “gestores de lo público” se pegan el batacazo; aquellos que reclamaban y reclaman nuestra participación en las urnas nos dicen con cierta insolencia: “yo de economía y números no entiendo”, los que han tocado poder; y los que lo pretenden quieren devolver la democracia al pueblo no a los mercados…

Sí también aparecen los que llaman corruptos, ladrones de guante blanco (yo solo conozco un tipo de ladrón que es aquel que se lleva lo que nos es suyo incumpliendo la ley), banqueros malos malísimos, especuladores, empresarios explotadores, sindicalistas mamones,…

No nos engañemos, nos olvidamos de lo fundamental: LA NATURALEZA, es este caso LA HUMANA. Cuantos más culpables busquemos nos topamos de bruces con nosotros mismos, que nos reflejamos en los semejantes como si nos viéramos en un espejo. En el miedo, en qué dirán, en situaciones que no nos gustaría estar o a las que nos gustaría llegar. Las enfermedades que no controlamos y buscamos culpables porque no nos curan o llegan tarde los medicamentos o nos las traen contra nuestros deseos. Siempre culpables como la ECONOMÍA: no nos damos cuenta que también es el fruto de nuestra pequeña naturaleza, el reflejo de la culpabilidad de esos otros que decimos responsables y que en el fondo no son más que los instrumentos, débiles, que nos sirven de excusa para no asumir nuestras propias responsabilidades. ¿Acaso creemos que nos van a dar lo que no nos hayamos ganado y trabajado?. ¿Alguien es tan iluso que cree aquello que siempre va a pagar el otro con sus riquezas excesivas?. No existe la igualdad como tal porque todos somos diferentes, tanto a nivel físico como intelectual, por nacimiento, por herencia genética, por entorno, por lengua, educación costumbres,.. Pues concluyo: los recursos empiezan por uno mismo, coge papel y lápiz. Que no te engañen, no te gastes más de lo que ingresas. Exige lo que te exijas a ti mismo. Al final no somos más que animales con cierto raciocinio. Y si las mentiras, de tanto repetirlas se las cree el mentiroso, me parece perfecto, pero que no pretenda que se las crean los demás. Me parece perfecto que cada uno disfrute con aquello que le plazca, pero a mí no me toquen las narices.

NOTA 1: Las patrias fiscales por el profesor Rodríguez Braun