PLAN DE EMPRESA
He oído por la noche, en la radio, en un programa nocturno, lamento no recordar emisora y locutores. Dicen, que ha habido un deportista al que en su juventud le rechazaron porque no reunía los requisitos de altura, fortaleza corporal y habilidad para practicar el deporte que más le apasionaba. Se encerró en su habitación a llorar por el desconsuelo de verse rechazado en su ilusión, en su pasión, en su futuro. Su madre, al ver el abatimiento entra en su habitación y le dice: “Lucha, demuéstrales que están equivocados”. Hablan de Mikel Jordan. Recalcan que una de las razones, amén de la señora naturaleza, que llevarían al monstruo del baloncesto a la cima fue que en el rechazo se le explicaban claramente los motivos. Y que por lo tanto pudo definir sus estrategias y refuerzos en esas habilidades para conseguir sus objetivos de futuro.
Hoy hemos terminado de impartir el seminario de Plan de Empresa, patrocinado por la Fundación Mapfre y conducido por los socios senior de Secot, entre los que he tenido el gusto de poner mi granito de arena. De entrada los agradecimientos a las personas que han llevado a cabo en las instalaciones de Mapfre en Valladolid la correctísima preparación del escenario: sala, medios informáticos, ubicación de mesas sillas, proyector, área de descanso, accesos al edificio,… Las presentaciones del primer día por los máximos representantes de las dos instituciones cooperantes, dejaban bien a las claras el compromiso adquirido y el interés por llevarlo a buen puerto, incluidos los medios de comunicación asistentes.
Pero no me dilato más. Los asistentes, su gran valía, nuestra gran valor: el grupo al completo y durante los cinco días, demostrándola no solo en asistencia sino en participación con preguntas y debates. Para los docentes, entre los que me incluyo, se ve la vocación real en exponer temas de utilidad, con claridad y sencillez y sin dejar a los receptores un minuto de reposo. En lo que me toca, no sé si he aportado o me han aportado a mí más, tanto los asistentes como los otros ponentes. He dejado unos pequeños guiños a mi profesor “El Sebas”, don Sebastián Iruretagoyena -In memoriam-, en la exposición del vaquero que entra a un bar sin dinero y con un talón sin fondos; camuflándolo con un “pingüino motero” que llega a Valladolid en las mismas circunstancias. Juego que quiere explicar la correcta interpretación de los datos financieros en la empresa. Y no me he resistido a revelar la identidad de la clave (juego de tres treses y ocho) que lleva al descubrimiento de los “tesoros” (que han explicado con maestría mis tres compañeros de Secot en estos cinco días) tan bien guardados por todos los emprendedores… En definitiva y como conclusión, ¡Gracias y no os olvidéis del primer párrafo!
NOTA 1: Menos calcular y más pensar
-
¿Qué diferencia hay entre el cálculo, el pensamiento y la reflexión? ¿No se persigue, siempre, un objetivo o resultado, aunque no sea numérico? Un buen ejercicio para este año que se inicia
NOTA 2: Marca personal: ¿Es el rostro el espejo del alma?. El refranero raramente se equivova


Sin comentarios
Sea el primero en dejar un comentario