LA “PARODIA” DEL COMERCIO: ¿O es realidad actual con otros nombres?

Al hilo de las recientes opiniones de nuevos mesías sobre las uniones de diferentes países, léase Europa, y aseveraciones varias: Europa de los mercaderes, al Mercado yo no lo he votado, la revisión de deudas ilegítimas, que paguen los que han generado el desastre, tenemos que volver a industrias públicas, bancos públicos, servicios básicos públicos, la culpa es de Alemania que paguen ellos pues han arruinado nuestra industria, agricultura;… No me que ha quedado más remedio que echar, de nuevo, una mirada a mi biblioteca. Sí, no hay miedo de que me acusen de plagio se trata de UNA EDICIÓN DE 1856: “MANUAL DEL COMERCIANTE”- POR DON LUIS CATALÁN Y CORTÉS- Es en serio no me lo estoy inventado para ello podéis recurrir a sus páginas 29, .. y 33; donde habla “ DEL COMERCIO Y SUS DIVISIONES, CARÁCTER DEL COMERCIO Y MÁXIMAS GENERALES DEL COMERCIO”.

Pues bien me permito entresacar algunos párrafos exactos…

No es fácil definir con exactitud y precisión la palabra Comercio, tomada en su acepción general”

Un celebre economista ha dicho: que el comercio es toda la sociedad”

Otro escritor francés, que el comercio es toda la comunicación que existe entre los hombres

Si examinamos que el móvil del comercio es el interés y su base el capital, no podremos menos de convenir en que una y otra definición se hallan en su lugar.

El comercio no podría existir sin capital. Y al decir capital no se entienda que nos referimos tan solo al que constituye el metálico.

Hay muchas clases de capital. Numérico que es el que se acaba de indicar, científico, de industria, de trabajo,…

Un dependiente de comercio honrado, inteligente y laboriosos posee con estas cualidades un gran capital, puesto que han de serle productivas, porque siempre hallará quien quiera utilizarlas

El comercio que más conviene a una nación, es sin duda alguna el de exportación; pues consistiendo éste en extraer sus productos sobrantes, es evidente que cuanto mayor sea el número de éstos, tanto mayores serán las riquezas en que aquella se aumentará”

El comercio es una profesión especial… No se reduce ya, como en los primeros tiempos, a cambiar una cosa por otra, en cuyo caso bastaba solo con reconocer sus respectivos valores: la comodidad y el lujo a que los hombres has aspirado y aspiran, la han colocado a tal altura, que, para poderlo ejercer con el tino y prudencia convenientes, apenas se nos citará una sola ciencia, cuyas nociones, por lo menos, no deba adquirir el joven que se dedique atan útil cuanto honrosa profesión”.

El comercio calma las pasiones de los hombres, y hasta apaga sus opiniones políticas… Es porque todo calla al grito del interés, y el interés es el móvil del comercio

El que se dedica a esta carrera modifica sus vicios y costumbres; se hace fiel, prudente y reservado, porque sabe que estas cualidades le han de reportar un bien. Influye de tal modo en sus propiedades e inclinaciones, que por rudo y austero que sea, le convierte en amable, bondadoso y servicial

El comerciante debe ser un hombre ilustrado. Lejos de las prácticas rutinarias que comúnmente le sirven de guía, ha de acumular conocimientos extensos que le suministren reglas para marchar con acierto al buen resultado de sus empresas”

Deberá considerar como indispensable a su profesión: estar completamente práctico en la lectura,.. saber redactar un escrito en buen estilo y según las reglas gramaticales; poseer conocimientos matemáticos; tener buena práctica en la teneduría de libros… para llevar con seguridad cuenta y razón exacta de los negocios que verifique, saber a primera vista los débitos y créditos de la casa, así como el movimiento y estado de sus capital; saber perfectamente la geografía comercial de todas las naciones, a fin de conocer las distancias de un punto a otro, los productos de los distintos países,…; poseer los idiomas extranjeros más generalizados para poder mantener comunicación con los comerciantes de los países a donde trate de extender sus operaciones mercantiles. Adquirir estudios filosóficos que le faciliten la buena combinación de sus ideas, y que le enseñen a raciocinar y deducir con método, a fin de marchar siempre con prudencia y verdad en las operaciones que emprende. Debe tener también algunos rudimentos de de economía política, derecho civil y mercantil, historia,… En una palabra apenas existe una sola ciencia cuyas nociones no le sean útiles, y aun necesarias; por lo cual, bien puede afirmarse que el verdadero comerciante debe ser un hombre de conocimientos universales.”

… Nada más común que oír a hombres enriquecidos y encanecidos en la profesión, que todos los días aprenden una cosa nueva. Así que veamos algunas notas que se hallan puestas en práctica entre los verdaderos comerciantes”.

No todos los hombres son buenos para el comercio. Sobre todo dos genios o caracteres,..

Unos son ligeros, fáciles y confiados, y se lanzan con frecuencia a empresas, que si bien a primera vista presentan un aspecto lisonjero, sus resultados sin embargo, ofrecen bien poco o nada de positivo. No tienen la precaución y previsión que exigen los negocios del comercio, y jamás examinan ni el estado de ellos ni la situación de su capital, resultando de esto que al apercibirse de su mala marcha, o es ya difícil poner el oportuno remedio, o carecen de la sagacidad y aplomos necesarios para investigar la causa. Además, se acostumbran a vencer a vencer únicamente los obstáculos del momento, sin pensar en el porvenir, y marchan de ese modo, sin conocerlo, a una inevitable bancarrota.

Los otros, por el contrario son tremendamente tímidos, aprensivos y desconfiados. Nunca se atreven a emprender un negocio por no arriesgar su capital, y si alguna vez lo hacen, ya desde el principio se apodera de ellos el recelo muchas veces infundado, de su mal resultado; los más leves sucesos que afectan a sus especulación si son contrarios, les hacen caer en una negra y continuada tristeza; y si propicios, experimentan una exagerada alegría. Raras son, sin embargo, las veces que se entregan a este acceso, pues aun cuando salgan bien de su empresa, muee su regocijo en el momento que meditan que hubieran podido salir mejor, si el género hubiese arribado antes a su destino, si el comisionado hubiese sido sido más activo, si aquel artículo hubiera tenido más extracción,.. Estos hombres que nunca se satisfacen, que siempre se hallan tiranizados por el afán de acumular oro sobre oro, víctimas de una ambición insaciable arrastran una vida sembrada de agitaciones y sobresaltos que les impide ejercer el comercio cual debieran.

Los que reúnan cualquiera de dichos caracteres, desde luego deben renunciar al comercio. Pues a los unos les falta prudencia y aplomo necesarios para prever funestos resultados. Y a los otros, el valor y resignación indispensables para soportar ciertas desgracias que, a veces, ni la precisión ni la sagacidad pueden esquivar.

El comercio debe ser una ocupación tranquila y agradable, y el que a él se dedique, ha de tener una imaginación sana y despejada, actividad, constancia y decisión para ejecutar lo que resuelve; se ha de acostumbrar a participar con calma de los beneficios que le proporcionen sus empresas, y a soportar con serenidad y resignación las pérdidas que le ocasionaren. Sin que en ninguno de ambos casos se entregue, ni a una aflicción desconsoladora ni a una alegría inmoderada. Pues debe acomodarse a ganar y a perder porque a ello le expone su profesión. Asiduo para sus deberes, ha de procurar cumplirlos con afán, pero sin que para ello se esclavice; pues bien puede compartir el tiempo entre sus negocios y las dulzuras de la vida, entregándose a estos placeres inocentes con que la sociedad convida; todo sin menoscabo de su fama, reputación y crédito; porque el comerciante que no sepa sostener con decoro esta última circunstancia, caminará aceleradamente a su ruina.”

El crédito es muy semejante a la salud, que se pierde en un momento mientras que se necesita mucho tiempo para recobrarla.”

Cada comerciante debe de tener crédito en proporción a sus facultades; sin él no le será fácil emprender muchos negocios; y si lo hace, sucumbirá bajo el peso de sus obligaciones cuando menos lo espere”.

Los mejores medios para adquirir y conservar el crédito son: principiar a trabajar dando pruebas de honradez, actividad, disposición; hacerse conocer del público bajo un punto de vista ventajoso; observar en todos sus actos una conducta irreprensible, y tener una exactitud escrupulosa en cubrir no solamente las letras y pagarés a día fijo, sino el importe de las facturas cuyo pago esté a tiempo limitado por convenios particulares, aunque no a día determinado”.

En cuanto a laboriosidad, diremos únicamente que hay comerciantes que son los primeros que entran en sus despacho y los últimos que salen de él, haya o no que trabajar. Hay otros que solo permanecen mientras despachan el correo y firman las letras y documentos que sus dependientes les tienen ya preparados. Desde luego, los primeros dan más prueba de sus actividad y espíritu mercantil; sin embargo, existen diversos géneros de ocupación en el comercio, que influyen mucho en el sistema de vida que adopta el comerciante.”

NOTA 1: ¿Qué distingue a los buenos gobiernos de los malos gobiernos?