MI PRIMERA TOMA DE CONTACTO CON UN MILLÓN.

 

Llevaba unas cuantas noches durmiendo mal. Recordaba la película de los hermanos Marx, donde el del bigote se cachondeaba de una “señora”. “Ya sé lo que es usted, solamente falta fijar el precio”. Lo mismo me estaba pasando a mí. Me llama un buen amigo que tiene otro amigo. Aquí no funciona la propiedad transitiva. Quizás pueda perder al primero y al segundo… veremos como acaba la historia.

Comienza un nuevo ejercicio, sin embargo, ya sabéis que uno de nuestros trabajos es arreglar el anterior. No soy amigo de “arreglos”. Pero ahora, muchas veces, el compromiso personal prevalece sobre el estricto profesional. Tengo una pequeña guía para comenzar y seguir las pautas de mi trabajo. Si alguno la quiere se la envío (como siempre solamente para buenos amigos, profesionales, gente de confianza).

Fue curioso, iba siguiendo, paso a paso todos los puntos. Perfecto. Incluso en algunos más puntilloso que la media. No sé si es un defecto de mi perfeccionismo, me sentía angustiado, ni un solo pero. No es normal. Cómo es posible que estando todo tan en orden no se haya documentado legalmente hasta ahora. Estaba viendo una orquesta sin dirección, con auténticos maestros en cada instrumento. Faltaba, necesariamente, componer la melodía y a funcionar. Me asaltaba, una vez más la duda de compositor o la de director, o quizás ambas.

Estoy terminando la Prueba. No me lo puedo creer. Sí él ya sabe con quien está tratando, pero me mira con el mismo aire que Groucho, ¡solo falta fijar el precio!

Ya os contaré, si puedo, el final de esta historieta, si las puñeteras cláusulas de confidencialidad lo permiten. De todas formas, si vais a mi presentación de esta weblog, os podréis hacer una idea.

Un saludo cordial