El día del auditor en Castilla y León.

Asisto el nueve de octubre al evento anual de los auditores por primera vez. El objetivo que me fijo es intentar averiguar si estoy en línea con el sector desde el punto de vista de usuario de sus servicios. Básicamente como consumidor obligado y analista de empresas, usando en este último caso su reputación e informes en la toma final de decisiones y evaluaciones de riesgos y mejoras en el funcionamiento de las mismas.

Al hilo de mi preparación debo confesar que he tratado durante más de 20 años con los auditores externos, tanto pequeñas firmas, como las grandes (primero las cinco y luego las cuatro). El servicio recibido viene tanto de las auditorías financieras de las cuentas anuales con opinión, obligatorias; como de otras obligaciones impuestas por subvenciones, liquidaciones, fusiones, servicios con administraciones públicas,… En definitiva como una obligación. Por otro lado, actualmente, me limito a lecturas de informes y cuentas anuales de empresas que cuelgan sus datos oficiales en sus páginas web, o en los organismos correspondientes de forma obligatoria (CNMV,..). Y saco mis conclusiones que ahora no vienen al caso.

Si bien en un principio el carácter obligatorio daba al sector un carácter de espada de Damocles, pesadez, pérdida de tiempo y dinero. Tengo que asegurar, por mi parte, y sin ánimo de peloteo; que se ha convertido en una gran ayuda para la empresa, no sólo en el ámbito de cumplimiento de obligaciones, sino en el terreno de mejora continuada de gestión de los negocios, tanto desde el punto de vista de la organización y correcta utilización de los recursos, como desde el punto de vista tecnológico y formación. Esta colaboración beneficia tanto a los auditores como a los auditados. Eso sí, cada en su postura y sin romper la independencia de las partes, buscando el equilibrio tan difícil de conseguir, sobre todo cuando las circunstancias o las opiniones pueden resultar muy duras de asumir. En fin me vienen a la mente infinidad de anécdotas, desde mi primera visita recibida por dos jóvenes auditores con sus enormes maletas (en aquellos tiempos el portátil estaba en el limbo de alguna mente) preguntando con cierta timidez dónde iban a estar ubicados. Cofiándome después su temor de los cuartos oscuros donde habitualmente los ubicaban, y gratamente sorprendidos por la amplia sala, y sobre todo nuestra amabilidad. He visto crecer, junto conmigo, las posiciones de alguno de ellos: desde auxiliares hasta senior manager y socios. Por supuesto no en las mismas empresas auditadas. Incluso hemos recurrido a fichajes de personal procedente del sector. Otra garantía para ciertas empresas, por el grado de exigencia, preparación y adaptación. En este punto me quiero parar un poco más.

La formación, que la voy a resumir en un caso concreto. Al recibir a un empleado proveniente de auditoría, dentro de las reuniones mensuales de evaluación, uno de los puntos que nos preocupa a los responsables, es el grado de satisfacción que tienen las personas que trabajan con nosotros en su puesto de trabaja (básicamente si se corresponde con las expectativas que ellos esperaban, el trabajo en equipo, los compañeros, la presión,…). En este sentido yo me esperaba su respuesta referida a la preparación de los estados financieros consolidados, con sus complejidades de los fondos de comercio, eliminaciones de cartera, precios y activos,..; o bien a los cálculos para determinar las provisiones de pagos en acciones de la matriz a los empleados; valores razonables de los activos que así lo requirieran,.. En fin algo que denominamos “sexy” desde el punto de vista del trabajo contable. Mi sorpresas, grata, por cierto; fue cuando me dijo que lo que más gratificante que había realizado era conocer y “picar” una contabilidad completa de una empresa pequeña del grupo. Que, si bien había realizado auditorías complejas, de empresas realmente importante, de cuentas anuales complicadas. Era la primera vez que había visto y entendido todo el proceso contable de una compañía, más allá de la auditoría de un balance. Lógicamente se estaba refiriendo a los procesos y dificultades de obtener las facturas en tiempo y forma llamando a la persona correspondiente, confirmar con recursos humanos el final de la nómina, los bancos; los activos,.. En fin un proceso rodeado de personas con objetivos muy diferentes y con los cuales compartimos el día a día; y en los cuales todos nos necesitamos, sobre todo cuando la presión de las fechas se nos echa encima. Una grata sorpresa que me sirve, como muestra y prueba de aquello que, siempre se aprende algo todos los días. Y a cambiar o modificar ciertos principios o criterios que parecen inalterables en el transcurso de los tiempos. En definitiva, saber escuchas y generar la confianza suficiente entre las partes para que la eficiencia y los objetivos se cumplan. También recalco un dicho que me comentó una de las personas de la que guardo un cariñoso recuerdo, tanto profesional como personal: “Es mejor ponerse una vez rojo que pasarse toda la vida colorado”.

Con esta introducción detallo la experiencia de este día.

La correctísima organización del evento, gracias a las personas de Ecova, y el personal del Patio Herreriano, en cuyo salón de actos tuvo la celebración.

La presentación a cargo de:

Juan Carlos de Margarida (Presidente del Colegio de Economistas de Valladolid)

Mariano González (Presidente del Instituto de Censores Jurados de Cuentas para CyL)

Roberto Gutiérrez (Presidente del Colegio Oficial de Titulados Mercantiles de Valladolid)

Los ponentes:

Cándido Gutiérrez García (experto en auditoría privada en el sector público)

Manuel Pardo Mosquera

Ana María Martínez-Pina (Presidenta del ICAC)

Mario Alonso (Presidente del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España)

Carlos Puig (Presidente del Registro de Auditores REA-REGA)

Mis impresiones y comentarios:

El comienzo como no se podía suponer de otra manera con el consiguiente retraso, incluso uno de los ponentes algo más. La mayoría de los asistentes parecían asiduos al acontecimiento, como también se comentó, un clásico en la agenda de los profesionales del sector y en la región. Nunca viene mal intercambiar opiniones y verse las caras, incluso algunos negocios y dudas pueden quedar resueltos.

Los comentarios de los encargados de empezar la reunión van dirigidos en el tono global de la situación que atraviesa el país. La lucha por mantener precios y mercado, dentro de un segmento con gran exigencia en cuanto a calidad de servicios y cambio constante de normativas. Con la transparencia como arma de prestigio y los medios de comunicación con un ojo en busca de culpables de situaciones de difícil explicación para no expertos. Todo ello hace vivir a la profesión, una vez más, un continuo sentimiento de incertidumbre. Incluso alguien ya se plantea dejarlo, tras largos años de experiencia. En el fondo, creo que es un desahogo, más que una realidad. Los veo luchadores, entre sus distintas asociaciones, siempre intentando buscar sinergias y apoyos. La preocupación se dirige hacia la nueva norma internacional de auditoría (NIA): estudio y correcta aplicación. Pero no deja menos indiferente los distintos cambios de criterios en la normativa y su explicación en años posteriores, sobre todo cuando ciertos hechos salen en titulares de los medios de comunicación y se judicializan situaciones.

Un recorrido por el nombre que enmarca el día. Independencia versus confianza entre el auditor y los auditados tanto directivos como los empleados de las entidades auditadas. Correspondencia del servicio prestado en la ayuda mutua. El objetivo tiene que ser totalmente convergente sin olvidar las responsabilidades de cada parte. Se tiene que producir una mejora conjunta. Si se ofrece una garantía a terceros todos ganan.

En los tiempos de crisis yo me pregunto, ¿hay más clientes nuevos o surge una lucha encarnizada por el ya existente? Ellos se van respondiendo con la queja y su propia regulación. Pero el cliente no puede ver solamente cumplimiento de normas o cubrirse las espadas.

Otro enfoque: el auditor en los organismos públicos. Nuevamente el marco normativo al que atenerse. Otra vez la imagen fiel, ahora nos tenemos que atener a presupuestos, marcos contables específicos, regulaciones específicas,… La independencia siempre como telón de fondo. Colaboraciones con la intervención correspondiente, el tribunal de cuentas,.. evaluaciones de riesgos. La importancia del conocimiento de la gran regulación existente, y como siempre, responder con la profesionalidad que acredita al gremio y la escasez de recursos, con la formación continua de expertos. Saber y tener, siempre presente, las limitaciones y condiciones del trabajo conjunto. La transparencia dentro de la complejidad: desde municipios hasta empresas cuyo mayor accionista es el propio Estado.

El problema no es de normativa es de decisión y asignación presupuestaria (dinero). Por lo tanto el resto de los trabajados se asignará en función de los riesgos, fortalezas y debilidades: todo es posible de auditar. Los conocimientos de los organigramas, en definitiva saber de la realidad. Ahora veremos otro tipo de facturación, activos, personal,.. ¿Son suficientes los controles internos, quién no rinde cuentas?. Cuanto más complejos son los entes a auditar se necesita personal más especializado. Nuevamente la excelente formación como elemento diferenciador, con esfuerzo e imaginación ante situaciones difíciles; y la experiencia como gran aval de garantía de un buen servicio: rigor, transparencia, profesionalidad y conocimiento, en definitiva.

Los profesionales se marcan un nuevo reto con las NIAS. El conocimiento y su aplicación. Se habla de 400 horas para iniciados y conocedores de la anterior normativa. Los criterios de importancia relativa y la identificación de la análisis de riesgo, como problemas a resolver para las pequeñas. Siempre detrás la posterior evaluación del trabajo realizado y las posibles sanciones. Aparece el “juicio” del auditor. Las Normas Técnicas de Auditoría quizás no se puedan aplicar como parámetro orientativo.

Crítica a las grandes en los casos recientes de los escandalazos de todos conocidos. Además dado su potencial y la reducción de mercados también, ya, se dirigen hacia el sector de los más medianos con sustantivas bajadas de precios.

Nuevamente aparecen ciertas reticencias con algunas sanciones impuestas motivadas por la deficiente determinación de la Importancia Relativa: no consta consta la justificación del juicio del auditor, ¿quién justifica el juicio?.

Nos podemos encontrar con el tan temido problema de una profesión basada en la confianza, el rigor, la garantía, la transparencia; de las cosas hechas como se tienen que hacer: en tiempo y forma. Ir, simplemente, a cumplir el expediente.

Sin embargo, siempre que llueve escampa. La colaboración dentro de las organizaciones con sus asociados, facilitarán, como siempre, un servicio fuera de toda duda. La Guía de Auditoría, La Guía de Control Interno, actualizadas, siempre estarán ahí con la ayuda de Francisco Suárez Enciso.

Los representantes institucionales finalizan la sesión recordando algunos aspectos relevantes dentro de la profesión, entre otros. La hora de facturación media por hora ronda los 68,6 euros. Cuando se habla de la independencia del auditor queda en el aire si se quiere apartar al susodicho de la toma de decisiones, ¿pero qué significa esto?. En este gremio, el tamaño sí que importa, por lo tanto sería bueno una concentración de firmas, sobre todo en las de pequeño tamaño. Si las auditorías se incorporan a la nueva ley de transparencia, el desarrollo del mercado en el sector público puede ser una realidad con mayor incidencia en el sector.

Se entiende que las asociaciones están para ayudar a los asociados: en la buena gestión, reputación corporativa,… Sin perder de vista la propia capacidad de autocrítica.

Mario Alonso termina con la frase de Herodoto: “Tu estado de ánimo es tu destino”, quizás, intentando marcar unas líneas de confianza para el futuro del sector.

Carlos Puig reafirma la condición de calidad del trabajo del auditor, la importancia de la unión de los economistas y titulados mercantiles, el prestigio, el liderazgo, el rigor, el apoyo entre sus miembros, la continua formación. La ampliación de nuevos productos y su divulgación, la ampliación hacia el sector público. La gente los ve como profesionales muy preparados y responsables, no exenta de pesadez. Pero siempre ofreciendo un buen servicio. La importancia de conocer al resto de profesionales y realizar una auténtica aportación a la sociedad (auditorías forenses,..).

Por lo tanto si la preparación, la transparencia, la confianza, el rigor, las situaciones de crisis, la formación continua; hacen de la auditoría una profesión realmente apetecible dentro de los jóvenes; quizás no haya muchos problemas a la hora de incorporar futuros profesionales al sector. Siempre que no se escatimen esfuerzos por las partes interesadas, tanto económicos como educativos, sin perder de vista la estabilidad profesional, tanto dentro de las firmas, como de “cantera” para las empresas en el mundo de la gestión empresarial.

No quiero terminar estas notas sin mencionar un detalle de los minutos de café, fuera de todo rigor de todo acto protocolario. Dos veteranos (directivos parecían, auditor y auditado). Comentaba que los nuevos se disputaban ir a su empresa para auditar. A lo que el empresario comentaba: ¿no te ves reflejado en ellos?, pues eso, para eso estamos; después ya discutiremos lo demás.

Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, por la que se publican las nuevas Normas Técnicas de Auditoría, resultado de la adaptación de las Normas Internacionales de Auditoría para su aplicación en España.

Anexo se incluyen las nuevas Normas Técnicas de Auditoría (NIA-ES)

El ICAC y las nuevas NIAs

Los auditores auditados y evaluados

Y como siempre a vuestra disposición, ya sabéis donde me tenéis.