TODO LO PEOR  -César Pérez Gellida-

Novela negra, de terror, policíaca, misterio, thriller psicológico, de espías; sigo a lo mío: ensayo novelado de vidas trepidantes, gellidismo en vena, historias de vida noveladas; canciones y refranes, menos esta vez; sucesos históricos en una época de guerra fría. Por ahí andan el comunismo y el capitalismo imperialista, ambos dando por saco. También los dramas terroristas y de territorio de los palestinos e israelitas, con las dos potencias tirando o manejando los hilos. Y en medio el telón de acero. Podíamos decir que todo el mundo es bueno dependiendo del lugar donde te encuentres. Pero el autor con sus personajes no nos engaña. Ahí sigue con su rompecabezas. Con Garbancito tirando sus migas de pan. Sí, de vez en cuando nos muestra esa maestría de los grandes: recursos literarios de resumen de lo que ha ocurrido, va a ocurrir. Y por supuesto ¡¡estalla!!, poco a poco; Ja, ja… dicen, me dicen, es algo comparado a la cocina de deconstrucción. Hay que meterse a la boca el bocado entero y dejar que los sabores lleguen a nuestros sentidos poco a poco, para ir disfrutando en paladar, sabores, sensaciones, aromas. Y qué sé yo. Con lo bien que me sabe a mí lo tradicional, buen entrante de jamón, queso, chorizo, torrezno, ribera, potaje, lechazo, y postre casero. Pero todo con buenos amigos. Y la coartada perfecta Para disfrutar comentando lo que el buen amigo nos ha dejado. ¡Ah! Y no seamos glotones. Hemos disfrutado como posesos y ya estamos esperando lo próximo. Esto pasa por no acabar empalagados. Como los buenos cocineros, y las buenas madres: no os empachéis, dejar un poco, sin pasar hambre. Que después hay que merendar y cenar. ¿También se convertirán estas lecturas en una necesidad vital? ¿O en las páginas a modo de brebaje narcotizante, salido de las tramas que nos brindas, el tacto, lo convierte en algo aditivo?

Si queréis saber algo más en la contraportada y su solapa, del libro ya os pone los dientes largos.

Sí, claro que he leído el último libro. ¿Se puede leer sin más, independiente? Pues no lo sé. Yo me he zampado todo Gellida, y claro. Sigue con los personajes marcados en las primeras páginas. La trama es temporal del 13 de junio al 6 de julio de 1981. No hay error de química ni al principio ni al final. Vamos a decir que lo componen 25 capítulos, todo incluido (je, je… como el menú del día todo por mismo precio). Y luego a gusto del consumidor en cada uno de ellos (como cada día en los menús). Nos lleva para aquí para allá: asesino en serie, espías, relaciones, familias, recordatorios.

Esta vez he empezado en plan salvaje, sin subrayados ni comentarios en el libro. Pero llegado un momento he cogido el lápiz y he vuelto a los orígenes.

Y claro hay psicología. Pero tan bien dosificada que seguro que el autor de esta entrevista se compraría LA SAGA GELLIDA:

Autorretrato inédito de Rafael Sánchez Ferlosio de Félix de Azúa

La entrevista forma parte del volumen ‘Diálogos con Ferlosio’ que, en edición de José Lázaro, la editorial Triacastela publica el próximo 20 de noviembre.

Este atropello, cometido contra una novela extraordinaria, es una actitud cada vez más extendida, es decir, la substitución de virtudes objetivas por elementos psicológicos e individuales que “explican” la acción. Por eso no leo novelas actuales, las pocas veces que lo hago me encuentro cada vez con mayor frecuencia estos abusos de la psicología.

No tengo nada contra la novela psicológica, pero es muy difícil no caer en excesos. Le sucede incluso a Dostoievski. En Crimen y castigo, por ejemplo, hay una escena que describe hasta seis sentimientos encontrados de Raskólnikov. Está solo, en su cuarto, ¡y se debate entre seis pasiones simultáneas! Sin embargo, ¿alguien sabe lo que es una ‘turbación psicológica’? Eso es un invento arbitrario, nadie puede saber cómo se define lingüísticamente un sentimiento, es un campo por completo confuso. Las conversaciones con el comisario, en cambio, son magníficas; allí los personajes se definen hacia fuera, con el habla, y eso es lo importante en una narración: exponer cómo quiere aparecer cada personaje ante los otros

Me voy a quedar sin deciros nada más, suena a número cabalístico. El día 11 del 11 a las 11 de la mañana del 2019. Nace para mí la número 1. Humildad, condescendiente. Y un número 1 se va. Ahí está para mí el capítulo 11, empezando por el final. Ya sé que es chusco. Pero si lo veis como yo y lo leéis, seguro que me entendéis de mi apasionamiento por él.

Pues venga a la librería. Mi primera edición en Sandoval, en la Plazuela del Salvador, hay otra en la Plaza de Santa Cruz. 606 páginas. 18,9 euros. Tradicional, ni descuentos ni reservas. Entro el seis, me mira, nos conocemos. Me cuenta “las amenazas editoriales”. Hasta el siete. Pero como somos pucelanos con “vallisoletanismo” a tope. Un día de adelanto. Sin enchufe ni amiguismos. ¡Eh! Lo entiendo, ya sé lo de la misma editorial, mercadotecnia, amigos y colegas de profesión; hoy por ti mañana por mí.

Y los que saben más que yo, ortodoxos ellos, reseñista atípico yo.

Reseña de Montse Martín

De nombre Compromiso, artículo de CPLL en Zenda libros: La Cantina del Calvo

Reseña de Manuela en http://entremislibrosyo.blogspot.com/p/sobre-mi.html

Berlín, el Muro, la literatura, artículo de Fernando Aramburu.

Se cumplen treinta años de la caída del Muro por antonomasia. Por dicho motivo, El Cultural recupera hoy un artículo mío de 2014, que reproduzco aquí. 

Tienen en común: comparto su amistad y mi admiración, sus libros en mi estantería. De Larramendi a la estatua del Conde Ansúrez en la plaza Mayor pucelana. Del sol plomizo de la playa de Ondarreta, al sol azul castellano (levantado, según Delibes, por los agricultores de tanto mirarlo)

Entrevista de Luis H. Goldáraz en libertaddigital

NOTA 1: El muro de Berlín. Artículo de Mario Vargas Llosa

NOTA 2: Arthur Conan Doyle: tras la pista de Sherlock Holmes, artículo de Rafael Narbona.

 Conan Doyle opinaba que la literatura policíaca era un género menor: «Las buenas obras literarias son las que hacen que, tras haberlas leído, el lector sea alguien mejor. Pero nadie puede mejorar –en el sentido elevado al que me refiero– por leer a Sherlock Holmes, aunque pueda haber disfrutado de una hora agradable al hacerlo. No era mi intención hacer una obra mayor, y ninguna historia de detectives podrá serlo nunca; todo lo relacionado con temas criminales no es más que una forma barata de despertar el interés del lector». Jorge Luis Borges no compartía ese punto de vista. En un tiempo donde el caos se ha inmiscuido en la literatura, justificando su presencia con la pretensión de recrear el flujo de la conciencia, el género policial ha preservado las cualidades clásicas de equilibrio, proporción y elegancia. Escribe Borges: «Yo diría, para defender la novela policial, que no necesita defensa; leída con cierto desdén ahora, está salvando el orden en una época de desorden. Esto es una prueba que debemos agradecerle y es meritorio». 

NOTA 3: SUMA DE LETRAS:@sumadeletras Las redes hablan un poco “Hemos disfrutado como posesos y ya estamos esperando lo próximo.” @elopez_manrique habla de TODO LO PEOR de @cpgellida en #gestionteca

También al @cpgellida le ha gustado la reseña y la ha retuiteado.

Y también a algunos más.

Gracias a todos

NOTA  4: Reseña de Aranta Rulfo: muy bien detallada

NOTA 5: Reseña en elplacerdelalectura