GESTIÓN DE CONFLICTOS

Hace una serie de años el tema de portada se convertía en algo muy estudiado y controvertido. Se hablaba del conflicto vasco. Ahora tengo la impresión que volvemos al día de la marmota. Se habla del conflicto catalán. Para ser más exactos: de la democracia de los pueblos por su derecho a decidir, por un lado; y por golpe de estado o incumplimiento de la legalidad por otro.

Cuando se mezclan tantos conceptos llego a una conclusión muy sencilla. Solamente creo en las personas, en su libertad, en el respeto a sus propiedades y en establecimientos de unas leyes voluntarias asumidas por el grupo y unos jueces que sean capaces de resolver las posibles discrepancias entre sus miembros. Teniendo como base una cierta polémica me encuentro en una encrucijada que se llama razonamiento científico para dirimir situaciones que a mí como simple que soy, más allá de lecturas, no me contestan a hechos básicos y simples de un ciudadano que vive su día a día. Y que consiste en decirme cómo me van a afectar a mí decisiones que yo no tomo y que, los dirigentes políticos, me van a preguntar. Y luego en mi nombre se va a justificar, diciéndome que he sido yo el causante de lo que suceda.

Se dictan leyes y la excusa perfecta es siempre la misma. El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Algo que siempre he visto como una especie de dictadura donde se supone que absolutamente cualquier persona por el mero hecho de serlo ya tiene una ciencia infusa y nociones de derecho. Y no me quiero extender en esas menudencias.

En el artículo se habla de que existen tres formas de solucionar los conflictos internos de un grupo humano: la salida (los miembros del grupo siguen caminos separados), la voz (los miembros del grupo dialogan y llegan a un acuerdo) y la lealtad (los miembros del grupo permanecen unidos por someterse a un bien mayor, como es la unidad del grupo).

Y aquí me planto. Estamos en grupos, pero quiénes lo componen, quiénes los dirigen, quién los ha elegido, qué responsabilidad tienen, cada cuanto se renueva su mandato. Ya sé que no existen las utopías. Pero sí los recursos, los intereses, la manipulación, los adoctrinamientos. Es curioso que se utiliza el hecho democrático de unas elecciones como garantía de ciertas decisiones; pero cuando ocurre lo mismo en el grupo contrario no es democrático su mayoría no tiene que ver nada con la nuestra, por lo tanto, la desprecio; las tribus y las ideologías crean fronteras más allá de cualquier otro hecho. Y además es curioso que cuando se produce un trasvase de elementos de una tribu o grupo a otro, los nuevos elementos compiten en radicalismo contra los elementos de los cuales proceden. Alguien los ha inculcado como los enemigos de la nueva tribu que los acoge.

Otro hecho relevante que va surgiendo y que va incidiendo en nuestras conciencias y de lo cual se aprovechan, siempre; y que lo quieren controlar:

La educación, los medios de comunicación, la calle el hecho coercitivo de la violencia o los elementos legales que la ejercen; el control de los recursos financieros. Alguien habla de sentimientos, de Historia, de padres, de antepasados. Claro, pero dónde ponemos los límites, desde cuándo empezamos a contar. A mí me gusta que me digan cómo me van a proteger como individuo mi capacidad para la toma de decisiones, repito: mi libertad, qué juez me va a juzgar, la escala de independencia y los recursos a los que me puedo acoger en caso de discrepancias. Hasta dónde voy a poder llegar. Quién me va a garantizar esa “justicia”. Qué otros grupos me van a aceptar.

Porque no olvidemos que toda decisión tiene su consecuencia. Quién nos lo explica. Y si luego no es verdad; ¿se puede dar la vuelta atrás? ¿Puedo decidir si no estoy de acuerdo con esa mayoría tomar decisiones para salirme del grupo y que respeten mi decisión si quiero estar en el otro?

Ahora viene lo complicado cuando de segregaciones territoriales se trata, fuera de un orden legal establecido. Y ahora que no me vengas los hijos de papá revolucionarios diciéndome que todo proceso de cambio supone, a veces grandes sacrificios. Ya sabemos todos quién hace el sacrificio. Y lo que supone la defensa de los pobres. Y aquello de quitárselo a los ricos para dárselo a los pobres.

¿Supone que las fronteras físicas no existirán, y si van a existir quién las va a garantizar; los productos que llegan a las tiendas seguirán llegando; los productos que se fabrican en estas tierras diferentes podrán salir y ser comprados y vendidos como ahora? Esos impuestos indirectos, quién y dónde se pagarán y quién los recaudará, qué legislación se aplicará. Y las empresas con sedes centrales diferentes de la multitud de sucursales en territorios compartidos qué legislación tendrán. Podrán ejercer libremente dónde  se quieren instalar y con quién comercializar. Y el dinero de las transacciones, qué moneda se va a utilizar, cómo van a pagar los impuestos y dónde quién ejercerá el control y vigilancia para que eso se produzca. Qué pasará con los sistemas de salud, dónde me atenderán y con qué garantías; y quién se hará cargo de coste que ello supone por la atención prestada. Qué pasará con los títulos educativas expedidos por los nuevos entes separados, dónde se reconocerán, quién marcará los programas educativos y sus reconocimientos. Qué pasará con las pensiones. Dónde se podrán cobrar. Qué pasará con el patrimonio de los no residentes. Alguien se podrá apropiar de él sin garantías para los propietarios. Qué ocurrirá con los movimientos de las personas, su filiación, su nacionalidad que le genera garantías en el extranjero; y a los extranjeros. Quién dará visados, qué relaciones hay para conservan las garantías del territorio, por tierra, mar, aire. Se necesitan fuerzas de seguridad adicionales, medios; seguridad. ¿Quién pagará todos esos recursos.?

En fin, se me quedan en mi interior tantos interrogantes que siempre vuelvo a los refranes. Cuando el diablo no tiene qué hacer espanta moscas con el rabo. Y aquello de entre todos la mataron y ella sola se murió. Y por fin. Ándeme yo caliente ríase la gente.

NOTA 1: Botón rojo: El plan de las multinacionales

NOTA 2: Charla con joven catalana

NOTA 3: Soluciones: Hay cosas que empeoran cuando se pretende dialogar sobre ellas

NOTA 4: Los culpables del señor Pérez-Reverte

NOTA 5: Soluciones liberales

NOTA 6: Sorpresa por las decisiones tomadas: ¿y la sensatez, para cuándo? Por el profesor Carlos Rodríguez Braun

NOTA 7: El diálogo en la resolución de conflictos por José Antonio Marina

NOTA 8: Hablemos por el profesor Rallo

NOTA 9: Defender la cordura por don Antonio Muñoz Molina

Simplemente: sensatez y cordura. “Pueden cambiarse las leyes políticas, pero no la ley de la gravedad. Puede cambiar el trazado de las fronteras, pero no la geografía. Estamos tan cerca y estamos tan mezclados desde hace tanto tiempo que hasta con la separación más belicosa no dejaremos de estar juntos, de hacer negocios, de comprar y vender cosas, de tener amigos, socios, lazos familiares.”

NOTA 10: Cómo conseguir lo que quieres de los demás en una negociación