ALGO SOBRE EL MIEDO

Todo este revuelo viene sugerido por los acontecimientos del día 17 de agosto pasado. Es una tarea poco sana mezclar bebidas alcohólicas. Aquí nos está pasando algo parecido. Hay señores que lo llaman política. A mí me gusta llamarlo el arte de manipular. Cuando alguien se escusa en que representa y habla en nombre de, entonces sí que me da miedo. Porque supone, o se supone, que él no tiene ninguna responsabilidad. Lo hace por el manto sagrado que le envuelve. Y si después mezcla la palabra democracia, entonces ya sí que me saltan todas las alarmas. Ya no quiero contar con la convocatoria de manifestaciones unitarias. La masa junta y unida.

Pero me quedo muy satisfecho por usar esa palabra y tener ese sentimiento. Claro, me hace sentir precaución. No sé si recelo. Alguien lo llamaría cobardía, prudencia, quizás, ingenuo otros. Pero cómo voy a respetar algo ante lo cual no siento ningún tipo de relevancia, que no sé qué es un recurso limitado y el temor a perderlo. Los cobardes son los que se excusan en las masas. El valiente, simplemente va al lado de su compañero o amigo, silencio; antes durante y después.

Ya solo queda esperar a la resaca, comenté por ahí lo malo de las mezclas. Ya no quiero ser escandaloso y mezclar las palabras explosivos por los malintencionados. Es curioso, cómo lo solucionas todavía me preguntan. Es muy sencillo. Regalo espejitos, mírate, y no mires que hacen o dicen los demás. Mírate tú y a los tuyos. Y qué ves y a quién ves. ¡¡Pues eso!! En ellos estás viendo a tus enemigos, quizás contrincantes, contrarios.

Sí sigo teniendo miedo, y qué.

NOTA 1: Colaboracionistas inconscientes por José Antonio Marina